Juan Diego Requena RuizPP
Diputado
«Pero le voy a hacer otra pregunta, señora Aagesen, otra. Le leo el último párrafo de la página 2: Los criterios generales de protección del sistema eléctrico español deberán ser aprobados por la autoridad competente. Es decir, por usted y por Teresa Ribera, que era ministra en aquella época. Ella ya sabemos dónde estaba -nos abandonó a todos porque estaba haciendo campaña para las elecciones europeas-, pero ¿qué narices, qué demonios tenía que hacer usted en mayo de 2024 que no aprobó estos procedimientos que hubiesen evitado este gran apagón? (El señor Pérez López: ¡Muy bien!). Señora Aagesen, ustedes, con el Grupo Socialista cacareando bulos y mentiras, pretenden hacernos creer que el apagón ha sido algo fortuito, algo que era imprevisible, que no se podía prever. Ustedes creen que son las víctimas y no los culpables, pero si ustedes son víctimas de algo es de su inoperancia, de su sectarismo, de no hacer caso a la ciencia, de no hacer caso a la técnica, de no hacer caso a los expertos independientes. Porque ustedes defienden un relato y para defenderlo ponen al frente de las instituciones más importantes de nuestro país a afiliados socialistas en vez de a técnicos o a expertos, como ocurrió con el nombramiento de Silvia Calzón o de Pilar Lucio como consejeras del Consejo de Seguridad Nuclear o como sucede con los máximos responsables de Red Eléctrica, que dicen que cuanto menos se sepa de las cosas, mejor. Ustedes están más pendientes de la corrupción que les rodea que de dar solución a las cosas. Lo que estaban haciendo ustedes el lunes del apagón era estar pendientes de la imputación del hermano de Sánchez y lo que estaba haciendo Beatriz Corredor era cesar a un consejero por no ser afín al Partido Socialista para poner a otra exministra socialista. ¿Y saben dónde estaba yo? En la central nuclear de Almaraz, y allí una hora antes estaban dando señales de falta de tensión y de interrupción del suministro. Yo me enteré una hora antes, a las once y media. Si ustedes hubiesen estado donde tenían que estar, esto no hubiese pasado. (Aplausos.-Una señora diputada: ¡Muy bien!).»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.