29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Señorías del Grupo Socialista, ante la crisis climática no basta con grandes titulares ni con adhesiones simbólicas, la ciudadanía necesita de una vez por todas decisiones valientes y urgentes. España mantiene un modelo energético y político que nos aleja absolutamente de los compromisos europeos. El tiempo de la inacción se ha agotado y esta Cámara tiene que escoger entre aplazar decisiones importantes o bien actuar con responsabilidad. Somos muchos los que sabemos que el planeta se nos está deshaciendo entre las manos, que no hay planeta B, que quien realmente está en riesgo no es el planeta, porque el planeta seguirá girando, sino que los que están en riesgo somos precisamente nosotros, la especie humana, que tenemos que asumir responsabilidades después de décadas de agotar los recursos que creíamos deliberadamente que eran absolutamente infinitos. La ciencia y la realidad cotidiana nos demuestran cada día que es importante actuar con urgencia. Esta legislatura, casualmente, empezó después de la Presidencia española del Consejo de Europa y de la Cumbre del Clima en Emiratos Árabes, una cumbre que por primera vez en la historia ponía por escrito la obligación de dejar atrás los combustibles fósiles, con el objetivo de cero emisiones en el año 2050. Sin embargo, España hoy está en la cola de Europa. Mientras la Unión Europea ha reducido un 31 % sus emisiones desde el año 1990, España no es que las haya reducido menos, sino que las ha aumentado en un 1,4 %. Dinamarca o Suecia, por ejemplo, superan el 40 % de reducción y aquí seguimos infinitamente lejos de los objetivos marcados para 2030. Las emisiones per cápita son de 6,8 toneladas por encima de la media comunitaria aquí, en el Estado español. El transporte, por ejemplo, representa el 30 % del total bruto, lógicamente por la dependencia del vehículo privado y la falta de una planificación verde, también incluida en este Pacto Verde Europeo. Aunque el 51 % de la electricidad es de origen renovable, estas solo cubren el 24,9 % del consumo final mientras que el petróleo aún representa un 48,2 % del mix y la dependencia energética global es del 68,4 %, muy por encima de la media europea. Esa es la realidad. Es un modelo ineficiente, contaminante y, señorías, absolutamente débil. Por eso, en Esquerra Republicana lo tenemos claro y la receta es relativamente sencilla si hay voluntad, si se quiere y si se cree en lo que se dice en esos eslóganes. Hay que revertir la pérdida de biodiversidad y proteger los ecosistemas; sabemos cómo hacerlo. Hay que preguntarse cuánta energía podemos generar y consumir de forma sostenible; hay que repensar la producción para reducir los residuos de forma efectiva y hay que gestionar el agua como el bien escaso que es, y lo tenemos que hacer. ¿Cómo? Pues muy fácil: uno, con menos eslóganes y más políticas valientes y transversales que acompañen a todos los sectores, especialmente, hay que decirlo, al primario y al industrial; dos, con objetivos realistas pero ambiciosos para que esta transición sea verde, sí, pero también justa y, tres, haciendo los deberes, pasando de la teoría a los hechos.»

Fragmento 4 de 5 de esta intervención.

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