Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«La semana pasada, la revista Nature Climate Change, de reconocido prestigio internacional, lo dejaba claro: el 10 % más rico de la población mundial fue responsable de casi la mitad de las emisiones mundiales en 2019, mientras que el 50 % más pobre solo fue responsable de una décima parte de las emisiones mundiales. Repito: el 10 % más rico responsable del 50 % de las emisiones; el 50 % más pobre responsable del 10 % de las emisiones. (Aplausos). Nos parece que todas las señorías aquí presentes y que representan a todo el arco parlamentario estarán de acuerdo en que esto es injusto. Es una injusticia de causa y efecto ampliamente reconocida: hay una clara desigualdad en la emisión de CO2 y una clara desigualdad en la responsabilidad de esta. Hay una situación de injusticia social y climática por el aumento de los niveles de temperatura global y los fenómenos climáticos extremos que se derivan de este calentamiento. Tal y como nos recuerda la comunidad científica, quienes menos contaminan más sufren sus consecuencias, las más alarmantes son las que sufre el Sur Global. Países como Mali, Sudán o Níger padecen las peores sequías debido al aumento de las temperaturas. En Pakistán, la inundación de 2022 afectó a 33 millones de personas, dejando a más de 2 millones sin hogar. Las islas del Pacífico se enfrentan a problemas derivados de la subida del nivel del mar, a inundaciones costeras, erosión y escasez de agua. Estas situaciones desplazan y afectan profundamente a millones de personas provocando migraciones internas y transfronterizas, deviniendo muchas de ellas en refugiadas climáticas.»
Fragmento 2 de 7 de esta intervención.