Javier Sánchez SernaPodemos
Diputado
«Ministra, yo no soy ningún experto en el sistema eléctrico, pero suelo acudir a aquellas fuentes y a aquellos expertos que llevan años realizando un análisis serio sobre el funcionamiento del sistema eléctrico y que están apuntando durante mucho tiempo sus fallos. Uno de ellos es el investigador Antonio Turiel, físico y matemático del CSIC, que ha explicado cómo este incidente no fue fruto de un fenómeno atmosférico ni de un ciberataque -hoy usted misma lo reconoce-, sino el resultado de un sistema eléctrico muy privatizado y muy mal estructurado. ¿Qué es lo que pasó ese 28 de abril a las 12:33 de la mañana? Parece que cada vez más expertos están señalando que lo que pasó fue que los operadores privados antepusieron la combinación energética más rentable a la que era más segura. Y así, a pesar de la proliferación de las energías renovables en el mix energético, el apagón se produjo por la manera en la que éstas se integraron en la red. Pero aquí lo importante de fondo no es que el problema sea de las renovables, sino del modelo de integración propuesto por el oligopolio eléctrico, cuya prioridad ha sido siempre maximizar los beneficios y no asegurar la estabilidad del sistema mediante las inversiones necesarias. La derecha y la extrema derecha, por supuesto, han aprovechado la situación para lanzar una nueva guerra cultural contra las energías renovables y a favor de la nuclear. El oligopolio eléctrico, por su parte, ya está enseñando la patita y empezando a cuestionar el calendario del cierre de las centrales nucleares. Pero detrás de todos estos discursos, a nosotros nos parece que está la voluntad de tapar la responsabilidad del oligopolio eléctrico en este apagón. Lo que hoy nos preguntamos es si este Gobierno, que se llama progresista y que dice que apuesta por las energías renovables, se va a poner del lado del interés general o se va a poner del lado del oligopolio eléctrico, con el que también comparte expresidentes y exministros. Los titulares de los últimos días que decían que el Gobierno prepara un plan antiapagones, que consiste en inyectar ayudas millonarias a las eléctricas para que hagan lo que tienen que hacer, parece que apuntan más a la segunda vía: esperar un tiempo prudencial, pactar responsabilidades con el oligopolio y regalar de nuevo dinero público para que, insisto, hagan lo que tienen que hacer. La primera vía, la del interés general, sería reconocer que el diseño del mercado eléctrico tiene un problema de raíz y que hay que ir hacia su transformación. Sería reconocer, al fin y al cabo, que las privatizaciones que hizo el bipartidismo en los años noventa han sido un fracaso. Ustedes, señorías, prometieron que la liberalización del sector eléctrico traería eficiencia, menores precios y más competencia, y lo que tenemos son unos precios de la electricidad disparados sin que hayan supuesto mejoras en eficiencia o capacidad, unas inversiones productivas escasas, sin estabilizadores para energías renovables y con el capital de esas empresas orientado hacia especulaciones financieras; y finalmente, un mercado que, lejos de ampliarse a pequeños productores, está secuestrado por cinco grandes empresas: Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y Acciona, que operan en régimen de trust.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.