Francisco Sierra CaballeroSumar
Diputado
«Segunda. Todo representante público y la defensa del interés público presuponen virtud y ejemplaridad. La cortesía parlamentaria no es otra cosa que la traslación del imperativo categórico kantiano. Señalar en público no es correcto -no está aquí el señor Mariscal, debe estar la España que madruga echando la siesta (rumores)-, no es de buena educación, no es de cortesía, no responde al decoro que exigen las normas parlamentarias. Y nosotros no necesitamos que nos señale, porque nosotros podemos señalar claramente dónde estamos. Estamos con la justicia social y, ante la antropología del ganador que denunciara Pasolini, estamos siempre con los que pierden, con lo necesitados, con la justicia social, y defendemos los derechos humanos. Nuestro programa y hoja de ruta es la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la libertad de prensa y de expresión. Toda conducta contraria a la virtud del espacio de interlocución nos va a tener, por principio, en contra. Hoy, que es el aniversario de su fallecimiento, tomemos el ejemplo de Julio Anguita. Creo que merece la ocasión. (Aplausos). Ejemplo de virtud republicana sobre las formas y los hechos. Virtud del decir y del hacer. Corrección, transparencia y parlamentarismo con palabras mayúsculas. Democracia casa muy mal con escuadrismo, con delación y con formas de hacer y decir que violentan principios constitucionales elementales.»
Fragmento 3 de 7 de esta intervención.