Alberto Asarta CuevasVox
Diputado
«Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. La proposición de ley que hoy debatimos viene precedida de una exposición de motivos que esconde el sesgo sectario, totalitario y autoritario típico de regímenes gobernados por ideologías afines a las de los grupos proponentes. (Aplausos). Es cierto que el embargo de armas es una medida coercitiva disponible para los Estados y organismos internacionales y que va dirigida a preservar la paz y la seguridad internacionales, a proteger los derechos humanos y a prevenir el comercio ilícito de armas mediante la prohibición de exportar, importar, transferir, producir o comercializar armas y material relacionado a un Estado determinado. De hecho, como figura en la exposición de motivos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha recurrido a esta herramienta del embargo en dos ocasiones mediante sendas resoluciones sobre Libia, en el 2011, y sobre la República Democrática del Congo, en 2003. También figura en su exposición de motivos que la Unión Europea ha recurrido al embargo de armas respondiendo a las crisis de Siria y Yemen teniendo en cuenta el Tratado sobre el Comercio de Armas adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas, que es un tratado que ha sido firmado y ratificado por España. Este tratado establece un marco legal internacional que obliga a los Estados que lo han ratificado a evaluar sus exportaciones de armas para que se aseguren de que no serán utilizadas para cometer o facilitar violaciones de derechos humanos. Sin embargo -y aquí es donde viene el sesgo anti-Israel-, los grupos proponentes comparan y ponen al mismo nivel de los países citados con anterioridad y las crisis creadas en los mismos, a Israel y -cito textualmente y abro comillas- 'la situación en la Franja de Gaza, en la frontera de Israel con el Líbano y en otros lugares de la región de Oriente Medio' -cierro comillas-. Este sesgo antisemita no nos sorprende en absoluto, pues el propio presidente Sánchez, haciendo gala, una vez más, de sus carencias diplomáticas, llamó Estado genocida al Estado de Israel desde esta tribuna el pasado miércoles 14 de mayo. Como se dice, va haciendo amigos. Señorías, en el caso de la Franja de Gaza, Israel está defendiéndose de un enemigo que quiere la desaparición del Estado de Israel. Ese enemigo tiene un nombre: Hamás, grupo terrorista que utiliza a su población como escudos humanos, al contrario que Israel, que pone delante a sus soldados y todos los medios del Estado para proteger a su población. Esta es una gran diferencia, y nosotros sabemos del lado de quién tenemos que estar: nunca del lado de los terroristas. (Aplausos). Israel no busca ni lucha por la desaparición de los palestinos. De hecho, en su territorio -señorías, lo he visto con mis propios ojos durante dos años- en numerosas ocasiones viven muchos palestinos, con sus mezquitas y costumbres, que aceptan las leyes y las normas de convivencia de Israel.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.