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29N · faltan 25 días

Pablo Pérez CoronadoPP

Diputado

«Gracias, presidenta. Señorías, hoy debatimos una proposición del Grupo Socialista para atraer talento científico, pero lo primero que deberíamos hacer es definir qué es para el Partido Socialista el talento científico, porque, visto lo visto, para su Gobierno el talento no se mide en méritos ni en trayectorias ni en excelencia, sino en afectos, vínculos personales y, por supuesto, obediencia. Talento, para ustedes, es montar una cátedra a medida para la mujer del presidente y llamarlo promoción académica (aplausos); es colocar al hermano del presidente en una diputación sin pisar el despacho y llamarlo gestión cultural. Talento, para ustedes, es, digamos, una prima con nómina, una amiga con despacho, una mis con sueldo público y un portero de discoteca en el Consejo Rector de Puertos del Estado. Esa y solo esa es su idea de atracción del talento, esa y solo esa es su excelencia. Cuando el acceso al poder se basa en lealtades personales y favores cruzados y no en principios ni en preparación, lo que crece no es el mérito, es la corrupción. Si es que hay más imputados que ministros. Hoy mismo ha habido una nueva imputada, y la lista no para de crecer, porque esto no es una excepción, es su forma de gobernar. (Aplausos). Señorías del Partido Socialista, ¿cuándo va a asumir el señor Sánchez las responsabilidades por todo lo que le rodea y que le apunta cada vez más directamente a él? Como en el Centro de Investigación del Cáncer, donde una directora se adjudicaba sobresueldos sin respaldo legal y convertía fondos públicos para investigar el cáncer en billetes de avión para viajar con su pareja. Y, mientras tanto, los investigadores, los de verdad, los que publican, los que curan, los que no tienen padrino, encadenan contratos precarios, trabajan sin microscopios, sin reactivos y se pagan de su bolsillo los desplazamientos. ¿Y qué pasa con los mejores? Que tiran la toalla, se hartan, se marchan fuera de España. Esto es lo que han hecho ustedes, expulsar el talento, degradar instituciones y blindar a quien debía haber sido cesado hace años. Mientras tanto, la ministra Morant callaba, miraba a otro lado y protegía una dirección que convirtió a un centro de referencia en un auténtico escándalo. Si quieren hablar de atraer talento, empiecen por no echarlo y, sobre todo, empiecen por no corromperlo. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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