David García GomisVox
Diputado
«Mientras ustedes mienten y persiguen tuiteros, el sistema ferroviario se degrada, las infraestructuras no avanzan y la ciudadanía, señora ministra, se desespera. Usted no sabe lo que es quedarse tirada esperando un cercanías en una parada, a pleno sol, sin ningún tipo de información. Por eso, sus mentiras, señora ministra, duelen y mucho. (Aplausos). Por eso les digo que basta ya de mentiras. Queremos soluciones. Ya no nos pueden mentir más porque ese crédito se les agotó hace mucho tiempo. Ustedes han convertido el Ministerio de Transportes en una sucesión de polémicas y de gestos vacíos, de grandes anuncios y alardes de planes futuros, de grandes cifras de inversión, pero la realidad es que los ciudadanos sufren a diario un sistema tercermundista en todos los trayectos, sin distinción. Y los españoles, señora ministra, estamos hartos. Y encima, cuando alguien les señala, les critica su gestión política o se queja de su gestión administrativa, ya hemos visto lo que pasa: insultos, persecución y ataque en lo personal, con una postura pública agresiva, ofensiva, partidista e impropia de un Gobierno democrático del Reino de España. Por todo ello, Óscar Puente ya no es que merezca una nueva reprobación como la de ayer, es que lo único que queda ya es cesarlo inmediatamente, de manera fulminante. (Aplausos). Pero yo, que suelo ser bastante vehemente en mis intervenciones, no voy a caer en el estilo de Óscar Puente. Ni siquiera lo voy a calificar. Eso ya lo ven todos los españoles y ya le digo yo que, si usted hablara con ellos, se lo dirían. Nosotros nos vamos a limitar a denunciar su reiterada incompetencia y vamos a hacer lo posible para que se vaya. La crispación como estilo político no tapa las carencias como gestores; los españoles ya hemos sufrido mucho y sabemos la magnitud de su incompetencia. Ustedes pueden insultar, chillar, hagan lo que quieran, pero, señora ministra, como le digo, los insultos o los gritos no sustituyen los argumentos y demuestran una gran incapacidad. Después de siete años de gobierno socialista, los trenes han dejado de ser un transporte fiable en España. Cuando anuncian nuevas líneas, cada inauguración es un bochorno por los retrasos o incidencias. Los cercanías de Madrid, Barcelona y la Comunidad Valenciana son un drama diario por el estado crítico de un servicio vital para los españoles. La delincuencia ha hecho de las instalaciones ferroviarias un objetivo principal. Los servicios de alta velocidad se han convertido en una especie de lotería de averías sin ninguna fiabilidad. La alta velocidad, antes envidiada por todo el mundo, ahora es una vergüenza porque los pasajeros no saben a qué hora llegarán a su destino. Tanto es así, señora ministra, que tuvieron que cambiar el tiempo de retraso al triple para que los pasajeros no pudiesen reclamar las indemnizaciones a la hora de sufrir sus tropelías. (Aplausos). Y el 20 % de los trenes Renfe, fuera de servicio, reconocido por el propio ministro. Es una cifra escandalosa y que retrata completamente el abandono operativo y la incapacidad para asegurar un transporte público fiable.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.