Ignacio Gil LázaroVox
Diputado
«Por mucha carita de broma que usted ponga, y el asunto no es de broma, lo cierto es que para hablar con rigor, solvencia y credibilidad en Europa sobre política migratoria lo primero que hay que tener es arreglada la propia casa, que es lo que el Gobierno no tiene. Y para encarar la emergencia que suponen la inmigración ilegal y la inmigración masiva hay que tener voluntad política y medidas contundentes, respetando, como es natural, toda la legalidad afecta a los derechos humanos. Pero voluntad política y medidas contundentes, que es lo que el Gobierno no tiene. En cambio, señor ministro, VOX lo tiene muy claro. Frente a este problema, solo cabe afirmar rotundamente, primero, que quienes han entrado ilegalmente en España no pueden permanecer en territorio nacional; segundo, que quienes delinquen aun habiendo entrado legalmente en España no pueden permanecer en territorio nacional; tercero, que quienes demuestran que no están dispuestos a cumplir nuestras leyes no pueden permanecer en territorio nacional; y, cuarto, que todos ellos lo que no pueden es además recibir ayudas sociales (aplausos), ni pueden ser regularizados caprichosamente, ni se les puede permitir que se empadronen. A los menores hay que retornarlos inmediatamente a sus padres o a instituciones de tutela en sus países de origen, que en el caso de Marruecos es lo que determina ese convenio internacional vigente que ustedes se están pasando por el forro. Desde luego, hay que tener fronteras seguras y procedimientos rápidos, ágiles y eficaces de expulsión, y lo que no cabe es dar subvenciones a entidades que están fomentando la inmigración ilegal o que colaboran con los que trafican con ella. Y, por supuesto, señor ministro, hay que suspender toda cooperación técnica y económica con aquellos países de África que manifiestamente están permitiendo a las mafias utilizar su territorio para su negocio criminal. Esto es lo que hay, señor ministro, esta es la receta a aplicar en España y en Europa, si Europa no quiere verse más sumida en el abismo; ese abismo en el que usted está, señor ministro. Congreso, Senado, fuerzas y cuerpos de seguridad bajo su mando, todos los socios parlamentarios del Gobierno y la mitad del Gobierno, sus compañeros de SUMAR, han exigido reiteradamente su cese o su dimisión, y ya solo le faltaba a usted esta desautorización pública del presidente del Gobierno a propósito del asunto del contrato israelí.»
Fragmento 6 de 7 de esta intervención.