Fèlix Alonso CantornéSumar
Diputado
«Gràcies, presidenta. Al subir a esta tribuna me veo en la obligación de hacer mías no solo las palabras, sino también la urgencia moral que Santiago Alba Rico plasmó el domingo en elDiario.es -?abro comillas-: «El suplicio público de Gaza ha extendido hoy la degradación moral de los israelíes a toda la población mundial» -?cierro comillas-. Cuando decimos que 60 000 personas han sido asesinadas no hablamos de estadísticas, hablamos de 60 000 historias truncadas, de familias enteras borradas del registro de la humanidad, de 14 000 niños y niñas que no solo mueren de hambre, sino de nuestra incapacidad colectiva para romper el bloqueo. Y, ante esto, el 53 % de los israelíes aprueba continuar con el bloqueo a la ayuda y la muerte por inanición. Esto no es democracia, es la perversión de la democracia. Estamos ante el mismo dilema que enfrentó Europa en los años treinta. ¿Hasta qué punto puede una mayoría decidir sobre el derecho a existir de una minoría? España, y aquí debo subrayar el papel de SUMAR en el Gobierno, está entre los pocos países que ha roto el círculo vicioso de la complicidad. Mientras otros miran hacia otro lado con excusas geopolíticas, nosotros recordamos lo elemental: no hay equidistancia posible entre el verdugo y la víctima. (Aplausos.-Rumores). Perdonen, sus señorías, si mis palabras les incomodan, pero en esta Cámara tenemos una deuda con la verdad. (Una señora diputada: Pero en su momento). Callar ante el genocidio es convertirse en cómplice por omisión. Cambiar de tema hoy no es fácil, pero como institución debemos ser capaces de compaginar la urgencia moral con la responsabilidad legislativa.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.