Candela López TagliaficoSumar
Diputada
«Buenas tardes, señorías. Hoy hablamos en esta tribuna de universidades, de educación, de igualdad de oportunidades. Hablamos de futuro y la verdad es que creo que no podemos hablar de futuro sin alzar la voz por un pueblo al que le están arrebatando el futuro. Exigimos futuro para el pueblo palestino, que está siendo masacrado por el genocida Netanyahu. (Aplausos). No podemos quedarnos de brazos cruzados. Cada día están muriendo niños, mujeres, familias enteras, ahora también de hambre y de sed. Pasemos ya de las palabras a los hechos. Hagamos efectivo ya el embargo total de armas a Israel. Rompamos de manera inmediata las relaciones comerciales con quienes bombardean hospitales y escuelas y violan sistemáticamente los derechos humanos. Apliquemos sanciones duras y efectivas contra quienes ejecutan, financian o encubren esta barbarie (aplausos), porque mirar hacia otro lado nos hace cómplices y, si no actuamos con toda nuestra fuerza, mañana no podremos mirar a nuestros hijos a la cara cuando nos pregunten qué hicimos mientras Palestina ardía. (Aplausos). Precisamente por esta convicción de justicia, hoy abordamos una cuestión fundamental para el futuro de nuestro país: la defensa de un sistema universitario público, equitativo y de calidad. Porque hablar de universidad no es hablar solo de titulaciones, es hablar de justicia social, de igualdad de oportunidades y de un país que no debe dejar a nadie atrás. Por eso, hoy confrontamos dos modelos de sistema universitario: el que favorece la privatización, la mercantilización y una educación superior pensada solamente para unos pocos, frente a un modelo que apuesta por una universidad pública universal, inclusiva y accesible para todos, que garantiza la igualdad de oportunidades y la calidad educativa. Cuando en 2023 se impulsó la ley del sistema universitario esta no pretendía ser una norma más, y, evidentemente, no lo fue. Fue concebida con una visión clara y ambiciosa: modernizar, democratizar y fortalecer el sistema universitario español, adaptándolo a los retos actuales y futuros. Desde su aprobación hemos visto muchos avances, más transparencia, más calidad, más igualdad de género, pero hoy ese avance está amenazado por un modelo perverso; un modelo que convierte la universidad en un negocio, en un chiringuito. Sí, señor Robles, en un chiringuito, en un pelotazo urbanístico del conocimiento. Y a esto hay que ir poniéndole coto, que es de lo que estamos hablando hoy.»
Fragmento 1 de 6 de esta intervención.