Diputada
«Que ocurra esto en el siglo XXI es vergonzoso. Para que esto no pasara, ConELA y la sociedad forzamos para que se aprobara la ley ELA. Esta ley es fundamentalmente económica. ¿Para qué nos sirve si no la financian? Es una tomadura de pelo y una falta de respeto hacia todos, sobre todo hacia aquellos enfermos que se están yendo porque no tienen esas ayudas prometidas. «Me siento engañada, frustrada, horrorizada, pues veo que no importamos nada para las autoridades. Nuestras vidas valen cero. Es muy fuerte lo que digo, pero es la verdad que vivimos los afectados y nuestras familias. ¿En qué clase de seres humanos nos hemos convertido? La palabra empatía no está en su vocabulario. Por favor, financien ya la ley ELA, hay gente que se está muriendo esperándola.» Y tengo muchos más pacientes, pero no dispongo de tiempo para explicar todo lo que me han dicho. Tengo escritos de José Luis Capitán, de Asturias; de Ilde Oliveras, de Cataluña; de Susi Seoane, de Galicia; de Xavi Gámez, de Cataluña; de Joaquín, de Cantabria; de Yaiza Páez, de Cataluña; de José, de Madrid, que era el cuidador de su mujer, que tenía ELA y falleció hace un mes. Y muchos más me han escrito, pero no voy a poder leerlos aquí, delante de todos ustedes. ¡Va por todos vosotros!, que esté aquí vuestra palabra, en este Parlamento. (Aplausos). Son sus palabras, su decepción, su frustración, y era de justicia que yo trajera aquí lo que me dicen en tantas y tantas ocasiones, que estuviesen presentes en este debate.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.