Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«Gràcies. Buenas tardes. Gracias, presidente. Bien, empezaremos diciendo que en política hay una cosa peor que las promesas vacías, y son los acuerdos rotos. Hoy, siete meses después de publicar la ley ELA con el apoyo del Gobierno español, no hay los recursos comprometidos para poderla aplicar ni la partida necesaria para la atención especializada de veinticuatro horas para los cuatrocientos enfermos de ELA que están en situación de final de vida. Personas enganchadas a un respirador o que cogen aire a través de una traqueotomía quieren vivir, pero sin ser una carga insoportable para sus familias. Desplegar la ley requiere 230 millones, pero la partida más urgente, la más urgente, es de 45 millones. Les invito a hacer una regla de tres: 45 millones son el 0,45 % del nuevo presupuesto de defensa del Gobierno español, 10 741 millones; 45 millones son el 0,32 % de las ayudas para hacer frente a los aranceles de Trump, 14 000 millones. Sí, cuando al Gobierno español le conviene, hay dinero, con o sin presupuesto general del Estado, pero para garantizar un final de vida digno para las personas con ELA no hay ni dinero ni respuestas. Tampoco la tiene la carta que en marzo mandó Ilde Oliveras, diagnosticado con ELA en 2020, a Pedro Sánchez. Leeré algunas partes.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.