Isidre GavínJunts
Diputado
«Precisamente durante la Dictadura franquista, y de la mano del desarrollo urbano, proliferan las asociaciones de vecinos -como decía la ponente de esta iniciativa- como respuesta a las múltiples necesidades de servicios y la falta de infraestructuras, necesidades no atendidas en las ciudades de aquel momento. Eran ciudades que crecían descontroladamente, sin urbanismo ni servicios, que aceleraban la creación de asociaciones para reivindicar aquellas necesidades -servicios básicos muchas veces, como ha dicho la ponente de la iniciativa-. Por tanto, las asociaciones de vecinos siempre han sido un emblema de la reivindicación democrática y de la reivindicación social, y de la política también. Hay ejemplos emblemáticos de ello, que triunfaron en el cine: El 47. El 47 es una historia -que ustedes deben conocer- de cómo un conductor, Manolo Vital, secuestra un autobús con la complicidad de la asociación de vecinos del barrio de Torre Baró, para conseguir que llegara a aquel barrio el transporte público , Susana. Esta buena combinación del liderazgo de Manolo Vital y la fuerza reivindicativa y la valentía de esos vecinos logró que por fin llegara a Torre Baró el autobús, que, por cierto, es un barrio que todavía hoy reivindica muchísimos servicios y muchísimas necesidades. Bien, pues hoy, en 2025, las asociaciones son todo eso y también son espacios de socialización, de acogida, son espacios de integración, son espacios de generación de actividades de todo tipo, de prestación de servicios, de asociacionismo, y todo eso ha ido evolucionando con nuevas herramientas también.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.