29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Pero esto va a tener un efecto bumerán, señor Chamorro, porque el campo no necesita más discursos patrióticos vacíos. Necesita herramientas reales, inversión y, sobre todo, respeto. Lo que ustedes hacen, en realidad, es una traición, vestida de supuesta defensa, porque el aceite, el olivo no es solo una actividad productiva; es paisaje, es territorio, es identidad y, sí, también es soberanía. Son cosas que forman parte de una forma de vivir. El aceite, los olivares son una forma de resistencia colectiva, de enraizamiento. Por ello, defender el olivo significa que hay que hacerlo con una mirada ecológica y, aunque no lo crean, con una mirada democrática, garantizando la viabilidad del relevo generacional, la marca de origen, el apoyo a las cooperativas, la inversión necesaria para mantener este mundo rural vivo y activo, sobre todo. Sin embargo, ustedes utilizan el esfuerzo del campo siempre -insisto, siempre- como excusa para cargarse las renovables, como si las placas y los olivos fueran incompatibles. Pero el verdadero choque no es entre olivos y placas, sino entre un modelo integrador y justo y el discurso de ustedes, un discurso de odio e inmovilismo. La transición energética tiene que ser una oportunidad para reforzar el territorio, no para enfrentarlo. Hay que pasar de un modelo extractivo a un modelo compartido con la gente. Por lo tanto, también nos dirigimos al Gobierno, al Ministerio de Transición, pero también al Ministerio de Agricultura, porque creo que, sí, hay que proteger por ley algunos paisajes de olivar, aquellos que tienen un valor patrimonial importante, y fomentar la fotovoltaica, adaptar los cultivos tradicionales, y también hay que crear las comunidades energéticas rurales. Allí donde quiera, la gente tiene que poder desarrollar su proyecto y, además, hay que desarrollar todo esto a través del mundo cooperativo, que es una realidad -valga decirlo- muy asentada en el sector del aceite. ¿Por qué? Porque los agricultores y las cooperativas tienen que convertirse en productores de energía. Esa es la clave. Hay que reducir su propio gasto energético, ganando soberanía -importante- y, al mismo tiempo, revitalizando el mundo rural; no sustituirlo, como ustedes insinúan, por otra cosa, sino dando futuro y vida al mundo rural. Hay que establecer un consenso con el territorio, con moratorias temporales para los macroproyectos, y eso hasta que tengamos un mapa del suelo consensuado, y también hay que acompañar desde el punto de vista técnico a los agricultores. Esto es importante para que la producción agrícola sea compatible con la producción energética. Ahí veo yo una gran oportunidad si hacemos bien los deberes, porque conseguiremos tres cosas -aquí me dirijo al resto del hemiciclo, que no es VOX-: avanzar en energías limpias, garantizar un futuro para los agricultores y el mundo rural y desmontar de una puñetera vez los discursos vacíos y destructivos de la extrema derecha.»

Fragmento 5 de 6 de esta intervención.

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