Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señora ministra, muy buenos días. En enero del año 2024, se juntan en la obsoleta estación de Pamplona la presidenta del Gobierno de Navarra, el presidente de Renfe, el secretario de Estado de Transporte y el consejero de Cohesión Territorial. La gran noticia es que se van a sustituir los trenes que hacen la ruta Pamplona-Zaragoza por otros con mayor número de plazas. Lo que no dijeron, señorías, es que se incrementaba el número de plazas para ir de pie, no los asientos, y eso para un trazado de más de dos horas. Es evidente que semejante despliegue de medios y también de cargos públicos a la hora de vender semejante noticia fue simplemente una tomadura de pelo, un engaño más a los navarros, porque además llegaron a afirmar que se iban a mejorar la accesibilidad y la comodidad. Por otro lado, es evidente que la imagen de los usuarios de pie, sentados por los suelos, con las maletas también en el suelo fue y es una triste realidad. (Muestra un ejemplar del Diario de Navarra en cuya portada se lee el siguiente titular: 'Viajeros de pie, sentados en sus maletas o en el suelo es la imagen que se ha vuelto a ver en el tren Pamplona-Zaragoza'). La indignación de los usuarios y de la gente llevó a que el ministro Puente, en julio del año 2024, se comprometiese a sustituir nuevamente estos trenes por otros que entrarían en servicio en enero de 2025. Meses después, en diciembre, a través de una interpelación de Unión del Pueblo Navarro, al ministro no le quedó más remedio que reconocer que se iban a producir retrasos y que los nuevos trenes llegarían a partir de abril de 2025. Por eso, señorías, es una triste realidad que, en pleno siglo XXI, el tren 'chuchú' siga siendo una realidad en la Comunidad Foral de Navarra. Y el problema es que ellos lo sabían. El Gobierno sabía que no eran los trenes adecuados y que la gente y los usuarios iban a ir de pie. Por eso, señora ministra, ¿para cuándo los nuevos trenes?»