Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Segundo método: las cloacas. Estas son operaciones sórdidas con personajes del hampa para desacreditar a fiscales, jueces y guardias civiles. Y no me extiendo en los detalles para no mancharme. Basta decir que el señor Sánchez ha convertido la política española en una mezcla de reality, lodazal y frenopático. Ya no se sabe si Latre es Leire o Leire es Latre. (Risas). Y ustedes, señorías del Grupo Socialista, ¿quiénes son? ¿Qué son? ¿Gente decente? Su compañero, el señor Page, ha pedido elecciones ya para evitar que la ola los arrastre. ¿Lo han escuchado? ¿Y al resentido señor Madina? ¿No se dan cuenta? El cainismo a quienes mantiene cautivos es a ustedes; de un lado del muro, menguantes y cada vez más marginales. Y, tercero, la colonización, el verdadero objetivo de la reforma que hoy debatimos. Lo resumo de forma sencilla. El Gobierno ha declarado la guerra a la justicia. Como la justicia no se rinde, la coloniza. ¿Cómo lo hace? Primero, a las bravas: politización directa. En vez de acabar con la injerencia partidista, como exige Europa, la refuerza. Modifica la Comisión de Ética Judicial para que cuatro de sus nueve miembros sean elegidos por el Parlamento y amplía las funciones del Centro de Estudios Jurídicos. ¿Quién controla ese centro? El Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. ¿Quién decidirá a quién se beca? El Gobierno. ¿Quién podrá interferir en el perfil ideológico y profesional de los futuros jueces y fiscales? El señor Bolaños que opinará sobre quién merece ejercer la justicia en España. ¿Un García Ortiz? Sí. ¿Un Hurtado, una Biedma o, incluso, un Marchena? Jamás.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.