Juan Diego Requena RuizPP
Diputado
«Pero, señorías, no me hagan caso a mí, escuchen a Foment del Treball, que dice que, si cierran las centrales nucleares, Cataluña sufrirá un apagón industrial; escuchen al Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña, que señala que, de cerrar las centrales nucleares, Cataluña se enfrentaría a una pérdida muy importante de soberanía energética, o escuchen a la Asociación de Empresas Químicas de Tarragona, porque actualmente consumen el 13 % de la energía nuclear que se genera en Tarragona, pero en 2030 consumirán el equivalente a dos centrales nucleares, precisamente la fecha en que cierren Cofrentes y Ascó. Incluso diría a las señorías del Grupo Socialista que escuchen al PSOE de Extremadura, aunque entiendo que no se puedan hablar ni verse, ni siquiera intercambiar opiniones. Pero, al margen de eso, ¿qué diremos a la industria catalana si hoy permitimos el cierre nuclear? ¿Qué podemos decir a los 507 700 empleados, catalanes y catalanas, de esa industria que vive y depende de la energía nuclear? ¿Les diremos que, cuando tuvimos la oportunidad de buscar una autonomía energética, no lo hicimos por una absurda cerrazón ideológica? ¿Eso les vamos a decir? Señorías de la izquierda, no tomen esta proposición por quien la presenta, sino por lo que se dice en ella y lo que se dice en el mundo. Escuchen a Naciones Unidas, a través del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que destaca el papel crucial de la energía nuclear en la lucha contra el cambio climático. Escuchen al Organismo Internacional de la Energía Atómica, que dice que la energía nuclear es esencial para un crecimiento económico sostenible y una mejora del bienestar humano. Escuchen a la Agencia Internacional de la Energía, que asegura que la energía nuclear va a alcanzar en 2025 su máximo histórico. O escuchen lo que dice la Unión Europea, que incluye la energía nuclear dentro de una actividad que es ambientalmente sostenible.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.