Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Gracias, presidenta. Prohibir el Orgullo no es solo censura, es borrar a millones de personas y eso es lo que está haciendo el Gobierno de Hungría y, por eso, estamos aquí en esta tribuna denunciándolo. Prohibir una marcha no es un gesto simbólico, es un ataque a la democracia, a los valores europeos y a la dignidad de quienes defendemos cada día el derecho a amar y a ser quienes somos. El Orgullo nació en los márgenes, nació con un grito de rabia, contra décadas de represión. Hoy lo celebramos con alegría porque también tenemos derecho a ella, pero sigue siendo una expresión política de libertad frente al odio y la censura. Lo que ocurre en Hungría nos recuerda algo esencial: los derechos conquistados no están garantizados. Hay que defenderlos cada día y también nos recuerda que el peligro no está muy lejos, no está tan lejos, no está en Hungría solamente. El peligro está aquí y está justamente en este lado del hemiciclo. (Señalando a los escaños de su derecha).»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.