María Luz Martínez SeijoPSOE
Diputada
«Señorías, ¿pueden imaginar que se hiciera lo mismo en otros países con la huella que ha dejado España? ¿Que en Latinoamérica se prohibiesen las celebraciones, la cultura, las costumbres o la lengua? Hoy quieren aniquilar el islam y ¿mañana qué van a querer, todo lo relacionado con África, y al día siguiente, lo asiático? (Aplausos). Y al día siguiente nos traerán una moción exigiendo una limpieza étnica de lo poco que quede en nuestro país. (Continúan los aplausos). Señorías, su mentalidad e ideología son un peligro para la convivencia, un ataque a la cohesión social basada en la integración, pero también un atentado contra la cultura de cualquier sociedad construida desde distintas identidades. Si hasta quieren eliminar la fiesta del cordero porque aseguran que no tiene nada que ver con las españolas. Y yo les pregunto: ¿conocen la matanza? Seguro que sí. En el apartado de educación pretenden suprimir un programa educativo que no pretende sustituir ni competir con la cultura española: su finalidad es facilitar la integración del alumnado marroquí -por cierto, es la mayoría del alumnado musulmán en España-, y reforzar su autoestima, su identidad y su rendimiento académico. Porque los datos de abandono escolar indican que el alumnado extranjero casi duplica la tasa de abandono de los nacionales. Y debo recordarles también el artículo 16 de la Constitución española: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Y el artículo 27, que garantiza el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Y, cómo no, vuelven a su política de centralización y eliminación de competencias en las autonomías con un debate recurrente que evidencia un alto grado de desconocimiento y desprecio al sistema educativo en nuestro país, y también un gran desconocimiento sobre las funciones de la inspección educativa y de la alta inspección. Así que no, no estamos en absoluto de acuerdo en nada. Pero también tocan la legislación antiterrorista, que, por cierto, ya existe, y que permite a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado luchar contra las organizaciones y personas que promuevan el terrorismo yihadista. El resto de los puntos de su moción es que no merecen ni siquiera ser argumentados.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.