Diputado
«Gracias, señora presidenta. Señor Sánchez, hace un año usted escribió que era un hombre profundamente enamorado. Hace cinco días dijo que está profundamente decepcionado. La realidad es que usted es un presidente profundamente atrapado en una trama de corrupción. Su único colaborador más estrecho que el señor Cerdán es el señor Ábalos. La primera pregunta: ¿es verdad que a usted le advirtieron hace meses de que el señor Cerdán era un corrupto? Por mucho que se maquille, usted no es la víctima; las víctimas somos los españoles. Usted es el máximo responsable. Ahórrese los numeritos de cordero degollado, porque usted, continuando con el símil, es el lobo que ha liderado una manada corrupta todos estos años. (Aplausos). Y ha dado un giro muy peligroso a la voluntad popular. Ha venido a decir: no dimito porque España necesita mis políticas progresistas, pero no convoco elecciones porque las pierdo. Señor Sánchez, no tiene que salvar a los españoles de sí mismos; los españoles quieren salvarse de usted. (Aplausos). La única carta que esperan es la carta de dimisión. ¿Piensa redactarla o ya no le queda ningún respeto por los españoles? Muchas gracias. (Aplausos).»