Carlos Rojas GarcíaPP
Diputado
«Usted, que es magistrada, no puede permanecer impasible ante todo eso. Ha estado en silencio cuando miembros de su Gobierno han atacado a los jueces, en una actitud imposible de imaginar en un Estado de derecho donde los poderes del Estado se tienen que respetar los unos a los otros. Aquí los ministros han atacado a los jueces, los han llamado fachas con toga, o recientemente han afirmado que trabajaban para el Partido Popular. Pero, como diría Cicerón en su juicio contra Cayo Verres: al final todo se conoce, todo se sabe. Y es lo que está ocurriendo. No tienen a Hortensio para que les defienda, señoría. Están solos. El señor Sánchez está solo; está solo ante él, sus hechos y la corrupción de su Gobierno, y cuando eso pasa se tiene que dimitir. (Aplausos). No hay otra, señoría. Si no lo hace el señor Sánchez, lo tiene que hacer usted, señoría. Porque, claro, esto de los fachas con toga, esto del lawfare, esto que han venido haciendo durante todos estos días, todos estos meses, señoría, se cae. Con esos audios vergonzosos se acaba el cuento de la lawfare, señoría, porque lo que emerge son las investigaciones judiciales que caen como una daga sobre los corruptos. Ahí se acaban sus comisiones de investigación inventadas contra el Partido Popular y celebradas aquí en el Congreso, donde cultivaron un vivero de comparecencias con la única misión de fabricar relatos para salvar al jefe Santos Cerdán, por un lado, y, por otro, para desacreditar a los jueces instructores de las causas del partido o de las causas que tenían en el entorno del presidente del Gobierno. Ya se lo advertimos en distintas sesiones de control, lo hicimos aquí, lo recordará perfectamente, señoría, y quien avisa no es traidor. Le pedimos hace no mucho que saliera del Gobierno, que su partido estaba cercado por la corrupción, pero usted no quiso escuchar. Es más, prefirió desacreditar nuestras iniciativas. Ahora ya no puede esconderse, señora ministra, no puede seguir tapando, no puede seguir manchando su trayectoria porque ya está manchada. Utilice su turno para anunciar su despedida. Puede ser la primera en hacerlo.»
Fragmento 4 de 7 de esta intervención.