Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Gracias, señor Rufián, porque se ha comido usted media intervención mía con lo del Senado, pero bueno. A veces cuando una viene a intervenir a este estrado se siente como en una realidad virtual, como en Matrix, pastilla roja, pastilla azul, no sabemos por dónde van a ir los tiros. La reforma que nos trae hoy el Partido Popular es un ejemplo más de su forma particular y profundamente peligrosa de entender la democracia y el sistema parlamentario, porque el PP lleva años demostrando que conciben las instituciones no como una herramienta al servicio de la ciudadanía, sino como espacios para conquistar, parasitar y utilizar en beneficio propio. Cuando las controlan, las manipulan; cuando no, las boicotean. Así de simple. Ejemplos hay muchos, y les puedo poner uno que conocen ustedes perfectamente: el ex secretario de Estado del Interior, Francisco Martínez supuestamente montó toda una 'policía patriótica' para perseguir a adversarios políticos desde el propio ministerio. Ese es el modelo institucional del PP, usar el Estado contra quien piensa distinto, gobernar contra la democracia, y cuando no gobiernan, cuando no ganan las elecciones, se dedican a cuestionar los resultados, a repetir mentiras como mantras, a crear barro, a encender la calle y a alimentar la crispación. (Aplausos). Esa es la estrategia, y con ese fin también traen hoy esa propuesta de reforma, porque no vienen a mejorar el trabajo del Congreso, vienen a seguir su ofensiva de desgaste, bloqueo y polarización. Esta reforma, señorías, no agiliza, no mejora la transparencia y no democratiza el procedimiento, al contrario: recorta tiempo, endurece condiciones, impone mayorías cualificadas que no existen y deja fuera a los grupos minoritarios de este arco parlamentario. ¿Eso es fortalecer el Parlamento? No, señorías, es neutralizarlo. Pretenden vestir de tecnicismo una reforma que tiene un objetivo político muy claro: frenar las reformas sociales que la mayoría quiere y puede sacar adelante y convertir el Reglamento en una trinchera contra los avances que no les gustan.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.