Víctor Gutiérrez SantiagoPSOE
Diputado
«Hoy, casi un siglo después, sigue habiendo familias, curas, pastores de sectas y coachs que venden la misma mentira: que la diversidad sexual y de género se puede extirpar con sesiones de rezo, descargas eléctricas, medicamentos y amenazas, que el ser como uno es es una enfermedad que se debe tratar, que amar a quien uno ama es un virus que se debe erradicar. Y lo hacen impunemente, muchas veces escondidos tras asociaciones religiosas y sectas que captan a jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad. Señorías, ha llegado el momento de decir hasta aquí. ¡Basta ya! ¡Basta ya de que este tipo de torturas se ejerzan en nuestro país! ¡Basta ya! (Aplausos). Es cierto que las terapias de conversión ya están prohibidas por la ley trans que aprobamos en la pasada legislatura y es cierto que en muchas comunidades autónomas las leyes autonómicas ya las prohibían, pero es necesario que demos un paso más. Los colectivos -especialmente 'No es terapia', que es el que lo trabaja más específicamente- nos dicen que no es suficiente. ¿Qué es lo que ocurre? Hemos que tener en cuenta que la mayor parte de las víctimas son empujadas a ese tipo de prácticas por sus propias familias. Por tanto, nos encontramos con que es muy difícil que acaben denunciando a sus familias. Las víctimas que encuentran y reúnen todo el valor para darse cuenta de que es una pesadilla y van a denunciarlo se encuentran con que muchas veces los hechos ya han prescrito. Y las denuncias que llegan a tramitarse se encuentran con la barrera de las comunidades autónomas, especialmente las gobernadas por el Partido Popular, como, por ejemplo, aquí, en la Comunidad de Madrid, donde han tenido denuncias y sanciones cogiendo polvo en cajones durante muchos años. Y en caso de que se llegue a sancionar a estas sectas, las plataformas ultras que hay detrás hacen una campaña de crowdfunding y en veinticuatro horas han recogido el valor de la multa.»
Fragmento 2 de 9 de esta intervención.