29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Res més. Moltes gràcies, presidenta. Gracias, presidenta. Muy buenas tardes a todas y a todos. Hoy estamos aquí para hablar de dignidad, pero también de miedo; para hablar de sufrimiento, de impunidad. Estamos aquí para hablar, sobre todo, si me lo permiten, de responsabilidad política. Quizá les pueda parecer incluso algo marciano. Quizá muchas de las personas que nos escuchan piensan que no es cierto, si es que alguna nos escucha, también hay que decirlo. Ojalá no fuera verdad, pero lo es. Hoy el Estado español tiene a jóvenes, adolescentes, incluso criaturas, niños que se ven sometidos a lo que algunos descerebrados se atreven a denominar terapia, pero que en realidad es una verdadera tortura psicológica, una verdadera tortura emocional, una tortura que busca -sí, escúchenlo bien- borrar lo que son. Conocemos a Jorge, un chico de veinticuatro años que cuando tenía dieciséis lo llevaron al psicólogo con el pretexto de resolver dudas. Aparentemente, era una terapia normal, legal, pero de manera muy sutil empezaron a hacerle dudar de quién era. Nos lo ha explicado él mismo, nos lo contaba justo ayer. Decía lo siguiente: te hacen más vulnerable e incluso te destrozan. Por suerte -decía él- yo conseguí salir de aquello. Eso también son terapias de conversión. No hacen falta electroshocks, son silenciosas, encubiertas, devastadoras. Hay que decirlo claro: no son terapias, es directamente violencia. Y, sí, eso ocurre hoy en día; esa bestialidad ocurre en nuestras ciudades, en nuestros barrios. Algunos de ustedes pueden seguir repitiendo o creyéndose que España es un referente de derechos LGTBI, pero la realidad no siempre coincide con la autoestima institucional, porque mientras que el BOE callaba, incluso calla hoy, las víctimas gritan y gritaban, y en aquel momento nadie las escuchaba. De hecho, a veces, aún no se las escucha.»

Fragmento 5 de 8 de esta intervención.

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