Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«El pasado mes de febrero, junto con otros grupos de esta Cámara y al lado de la Asociación No es Terapia, varios grupos presentamos una proposición para prohibir las terapias de conversión. En aquel entonces, el PSOE, el grupo que hoy presenta esta alternativa, también callaba. Se les insistió, se les convocó y se les esperó, pero no se sumaron, no se unieron a nosotros, no comparecieron. Y hoy, cuatro meses después, parece que por fin alguien reacciona. Lo celebramos, pero parece que es una oportunidad perdida. Trataremos de que no sea así en la tramitación, porque la reacción de hoy, si me lo permiten, no es valiente, nos parece calculada. Nos parece una propuesta un poco maquillada, si me lo permiten, un poco descafeinada, que rebaja penas, que omite ayudas económicas a las víctimas y que evita señalar directamente a las instituciones cómplices. Señorías, en Esquerra Republicana vemos aquí un patrón, una estrategia que ya hemos visto antes. Tampoco vamos a descubrir nada. ¿Recuerdan lo que ocurre con el debate de la prostitución, por ejemplo? Las terapias de conversión y la prostitución son debates un poco incómodos para el partido del Gobierno, no para el partido que yo tengo el honor de representar. ¿Y qué hace el PSOE? Aprovecha datos simbólicos como el 8 de marzo, la prostitución o el mes del Orgullo para hacer grandes anuncios o para presentar propuestas evolucionistas que después caen en el olvido, que no acaban tramitándose y que no se trabajan con las entidades afectadas. Son acciones que no reflejan una intención política, sino más bien una estrategia de rendimiento mediático. Y eso, señorías, no es hacer política transformadora, eso es hacer marketing institucional con el dolor de las víctimas. En definitiva, una ley pensada para salvar los muebles, no para cambiar la realidad.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.