Josep Pagès i MassóJunts
Diputado
«Moltes gràcies. Señora presidenta, señorías, vuelvo a recordarles que Junts per Catalunya no avaló una ley de punto y final como es la Ley de Memoria Democrática de 2022. No quisimos que ni nuestro voto ni nuestra abstención pudieran servir para engrosar el relato mentiroso de la Transición de 1978, un relato que es formal, pero materialmente también es continuidad del régimen franquista. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). La consigna de la ley a la ley solo hace referencia a la ley de sucesión en la Jefatura del Estado de 1969, una ley que, por cierto, sirvió para entronizar al padre del actual rey como heredero de Franco, una sucesión inaudita en una democracia que nunca se tendría que haber producido. La consigna de la ley a la ley va mucho más lejos y sirve para justificar la legitimidad de la dictadura a través de la continuidad material entre el resto y el régimen de 1978. De aquí y de ningún otro lugar vienen todos los males del actual régimen político. Una actualidad blanqueada por el debate de la ejemplar Transición española, un debate condescendiente con la dictadura en el que nosotros, Junts per Catalunya, ubicamos la Ley de Memoria Democrática. Una ley llena, eso sí, de declaraciones simbólicas sobre la poesía del franquismo, los títulos nobiliarios o símbolos que tenemos del franquismo en las instituciones y en el espacio público; llena de simbología, pero vacía de actos reparadores y de justicia. Una ley que, a pesar de pedir justicia y reparación, no hace frente a lo que se dice en el derecho internacional sobre lo que es la justicia transicional. Los impulsores de esta ley de memoria no quisieron nunca que la ley fuera más allá del marco de la Transición y de la Constitución, de la concordia y del reencuentro que nos dimos entre todos. El resultado de ello es una ley que no hace efectivas la verdad, la justicia y la reparación ni para las víctimas, que hace demasiados años que esperan que la justicia y las reparaciones se hagan efectivas, ni para los jerarcas y los criminales franquistas, que con esta Constitución de la concordia y el reencuentro siguen disfrutando bien tranquilos de sus privilegios, y más aún ahora con esta ley de memoria que, como decíamos, es una ley de punto final que les garantiza de forma definitiva que no se les van a pedir responsabilidades penales ni de cualquier otro tipo. Contra esta impunidad precisamente va la iniciativa sobre los sanfermines 1978 que nos trae hoy Euskal Herria Bildu, que rememora los sucesos ocurridos en los sanfermines en 1978, donde el despliegue de una pancarta a favor de una amnistía de los presos fue excusa para una violencia policial extrema y discriminada con decenas de heridos y de un muerto por tiro de bala, del joven Germán Rodríguez, de la sección vasca de la Liga Comunista; y en las protestas contra esta represión, como ya se ha mencionado, la muerte también por la violencia policial del joven abertzale Joseba Barandiaran.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.