29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Francesc-Marc Álvaro VidalERC

Diputado

«Moltes gràcies. Presidente, señorías, buenas tardes. Votaremos a favor de esta PNL, como no podría ser de otra manera, porque nos hallamos ante un caso de injusticia, de silencios oficiales y de dolor. Como ha destacado la diputada de Euskal Herria Bildu, han pasado cuarenta y siete años y nadie ha asumido ninguna responsabilidad, nadie, por todo aquello que sucedió en Pamplona. Por lo tanto, se ha convertido en un auténtico agujero negro de la historia y también en un agujero negro de la justicia. El asesinato de Germán Rodríguez y el hecho de que medio centenar de personas sufrieran heridas aquel día forma parte de una suerte de vacío histórico que no existe a efectos oficiales. Quiero recordar también, como se ha dicho aquí, como días después Joseba Barandiaran, otro joven, fue asesinado en una manifestación de protesta en Donostia. Las comparaciones siempre son odiosas históricamente, pero permítanme que haga alguna. El 30 de enero de 1972, en la ciudad norirlandesa de Derry, se produjo lo que se llama el Bloody Sunday, el Domingo Sangriento; mataron a trece manifestantes. El Estado británico organizó una primera comisión fake que consistió en tapar aquel incidente, pero es que después ese mismo Estado británico, en el año 1998, creó otra comisión de investigación dirigida por Lord Saville, que acabó con un informe que llevó doce años -en el año 2010 se conoció ese informe- y que tuvo una conclusión clarísima desde el punto de vista democrático. ¿Qué decía aquel informe promovido por el Estado británico? Decía que los asesinatos de los manifestantes de la ciudad de Derry fueron injustificados e injustificables. El primer ministro, en aquel momento David Cameron, pidió perdón en público en nombre del Estado. Bien, los británicos no son perfectos, pero estarán de acuerdo conmigo en que aquí hicieron un poco más de trabajo que el Estado español y, en ese caso concreto, en lo que ha traído aquí hoy el grupo de Euskal Herria Bildu. Repito, las comparaciones son odiosas, pero son importantes, porque eso que hizo posible el Estado británico, ¿por qué no lo hace el Estado español? Hagámonos esa pregunta. ¿Por qué el Estado español no es capaz de hacer eso? Fijémonos, el Estado español, que tiene una Ley de Memoria Democrática que corre el peligro de ser una ley totalmente pasada por agua, papel mojado. Esquerra votó a favor de esta ley con todas las reticencias del mundo, pero lamentamos muchísimo tener que constatar que acaba siendo un instrumento solo apto para hacer festivales y fiestas. Porque tenemos que decirles una cosa, señorías socialistas y del Gobierno, no sirve para nada celebrar cincuenta años de libertad si finalmente ustedes no actúan sobre esos agujeros negros de la historia; si no actúan sobre lo que pasó en Pamplona en el año 1978, no sirve de nada todo ese festival de conmemoraciones. Todo lo contrario, eso subraya todavía más la impostura del Reino de España con respecto a la memoria. Es aún más lesivo para las víctimas, que de repente se encuentran con que la democracia española celebra la muerte de Franco como -permítanme la expresión- una revisitación de los famosos Coros y Danzas. Ya nos entendemos, ya nos entendemos, Coros y Danzas.»

Fragmento 3 de 4 de esta intervención.

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