Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«A los neofascistas, en realidad, les encanta hablar de corrupción, pero cuando están manchados de ella cambian de guion y gritan 'make América great again', o, lo que es lo mismo, hagamos que nuestras cuentas bancarias sean grandes otra vez. Y, frente a este panorama, señorías, las fuerzas republicanas, plurinacionales, que no tuvimos ni uno solo de los casos de corrupción que se están discutiendo en estos días aquí y que fuimos votadas mayoritariamente por las clases trabajadoras, populares, para parar a la ultraderecha y darlas una alternativa, tenemos dos obligaciones: la primera, desenmascarar todas las corrupciones que supongan robar al pueblo para enriquecer a unos pocos, es decir, las del bipartidismo, las de VOX, las de Acciona, la constructora a la que nadie registra, y, por supuesto, las de la propia Casa Real, que todavía hoy tiene un rey exiliado acusado de cobrar comisiones ilegales por 65 millones de euros ingresados en una cuenta opaca en Suiza a través de la Fundación Lucum, y, la segunda, trabajar coordinadamente, desde la especificidad de cada uno, pero con vocación frenteamplista. ¿Para qué? Para acelerar la agenda social en defensa de la vivienda y el trabajo digno, para acelerar la agenda plurinacional en defensa de la diversidad que ya somos y para acelerar también la agenda pacifista contra el rearme desquiciado que solo lleva a la guerra, porque seamos claros, los neofranquistas que hablan de la corrupción ajena y de presumir del patriotismo son luego los que actúan como Abascal, que ni siquiera hizo el servicio militar pero luego es el primero en rendir vasallaje a Trump para que invirtamos más en armas que en educación y sean otros los que se coman las guerras que él no batallará. ¿Y saben por qué, señorías? Porque detrás del fascismo, también del español, está siempre el capitalismo, un tipo de capitalismo en nuestro caso que no está al servicio de la humanidad, sino al servicio de muy pocos, de esos señoritos -seguramente, de los que hablaba Antonio Machado- que en los trances duros invocan a la patria y la venden, mientras que el pueblo llano, que ni siquiera la nombra, la acaba siempre comprando con su sangre. Gracias. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.