Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«Señorías, saben ustedes -porque ha sido objeto de otros muchos debates y he dicho lo mismo- que es evidente que la vecindad europea se ha vuelto mucho más inestable, también peligrosa. El imperialismo de Putin y su guerra en Ucrania se han sumado a amenazas híbridas cada vez más sofisticadas, golpes de Estado que se están produciendo en regiones muy sensibles para España, también para Europa, como es el Sahel, además de la terrible situación en Gaza, en Palestina y en Oriente Medio. España no es ajena a este cambio en la situación de seguridad, lo hemos compartido con todos ustedes y con la ciudadanía española a lo largo de estos últimos meses y, por eso, estamos actuando desde hace años en consecuencia, prestando un apoyo logístico y técnico a Ucrania valorado ya en más de 2000 millones de euros, que o bien se han consignado o bien se van a ejecutar a lo largo de los dos años -el año pasado y este año-; reforzando con 14 000 nuevos efectivos a nuestras Fuerzas Armadas; ampliando también las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ampliando nuestra participación en misiones de paz y protección con casi 3000 profesionales que nos convierten en uno de los cinco países de la OTAN con más efectivos desplegados en la frontera oriental en Europa. Además, hace poco más de dos meses, el Gobierno puso en marcha -y fue objeto también de debate en esta Cámara- un plan diseñado para fortalecer nuestro tejido industrial y para impulsar nuestra autonomía securitaria. Un plan con el que podremos desarrollar las infraestructuras, las capacidades tecnológicas y humanas para garantizar la protección de nuestro país y cumplir con el compromiso del gasto del 2 % del PIB en defensa que asumió otra Administración, en concreto la del Partido Popular en el año 2014, y que, por cierto, no pasó por el Congreso ni antes ni después de hacerlo. En este contexto, el secretario general de la OTAN envió a finales del mes de mayo una carta a todos los Estados miembros de la Alianza pidiendo que nos comprometiéramos a elevar nuestro gasto en defensa, como saben ustedes, al 5 % del PIB en la cumbre de La Haya. El secretario general de la OTAN nos dio un mes para adoptar un compromiso que la última vez requirió un debate de décadas. Simplemente para que se hagan ustedes una idea, si en 2014 en la Cumbre de Gales fue cuando se logró el acuerdo del 2 % del presupuesto de defensa en relación con el PIB, el debate se inició catorce años antes, creo recordar que fue en la Cumbre de Bucarest. En este caso, el secretario general de la OTAN nos daba un mes a todos los Estados miembros de la Alianza para adoptar un compromiso de esas características y que, además, para la mayoría de países -desde luego para el nuestro- suponía un cambio radical, porque no hay otra manera de poder definirlo, de la forma en la que se articula nuestra economía, también nuestro estado de bienestar y también, diría, nuestra relación con el mundo. Eso es lo que pidió el secretario general de la OTAN y España dijo que no. Lo dijo en público, lo dijo en privado, durante semanas. Fuimos leales, discretos con la OTAN y, por supuesto, también lo dijimos en los consejos atlánticos, en las reuniones de ministros y ministras de Defensa -aquí está la ministra de Defensa, Margarita Robles-, también en Bruselas y, por supuesto, en la propia cumbre.»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.