Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«El Gobierno de España respeta, por supuesto -como no puede ser de otra manera, porque eso es una alianza-, el deseo legítimo de otros países de aumentar su inversión en defensa el porcentaje que consideren en relación con el PIB y, por supuesto, si quieren, el 5 %. Pero, de la misma manera, nosotros reivindicamos nuestro derecho soberano a no hacerlo. Y lo hacemos por tres razones que expuse al secretario general de la OTAN en una carta que enviamos siete días antes de la cumbre y que ustedes conocen porque también se dio traslado a la opinión pública. La primera de las razones tiene que ver con que España no necesita gastar un 5 % de su presupuesto en relación con el PIB en defensa para cumplir con los objetivos de capacidades pactados con la propia OTAN. Sus señorías deben saber que el método de trabajo con los Estados miembros está perfectamente definido dentro de la Alianza Atlántica. La Alianza define una serie de desafíos, de riesgos, eso es lo que identifica; posteriormente, define las capacidades necesarias que debemos aportar todos los aliados para afrontar esos riesgos y, finalmente, asigna responsabilidades específicas a cada uno de los países. Así es como funciona la Alianza Atlántica: riesgos, capacidades que aporta cada uno de los Estados miembros de la Alianza y responsabilidades. Lo que no hace la Alianza es repartir obligaciones en función de porcentajes arbitrarios, sino de necesidades reales. En este reparto, que se realizó por última vez en el mes de junio de este año -en concreto a principios del mes de junio, es decir, antes de la celebración de la Cumbre de la OTAN en La Haya-, España se comprometió a desarrollar y mantener una serie de infraestructuras, de equipamientos, de recursos humanos, que, según los cálculos de nuestras Fuerzas Armadas, costarán un 2,1 % del PIB de aquí al año 2032. Ni más ni menos, un 2,1 % del PIB en gasto en defensa, según los cálculos de nuestras Fuerzas Armadas, para poder hacer frente y desarrollar aquellos compromisos que hemos asumido con la Alianza Atlántica. Sé que, para el secretario general de la OTAN, afirmar este 2,1 % es una inversión insuficiente. Eso ha dicho en los medios de comunicación y en la rueda de prensa de la Cumbre de La Haya. También ha dicho que necesitaremos invertir un 5 %, no solamente España, sino todos y cada uno de los Estados miembros. Pero también sé que el secretario general carece de los datos, de la capacidad y del mandato para realizar ningún cálculo para España o para cualquier otro aliado. Y yo, a diferencia de otros partidos políticos del arco parlamentario, sí me fío de lo que dicen los técnicos de nuestras Fuerzas Armadas. Por eso, pienso que elevar el gasto en defensa hasta un 5 % del producto interior bruto no nos haría estar más protegidos -aunque pareciera paradójico lo que estoy exponiendo- ni más comprometidos con nuestros aliados. Al contrario, nos obligaría a derrochar el dinero de los contribuyentes españoles en contratos con industrias extranjeras y nos alejaría de lo que debería ser nuestro verdadero objetivo, que es crear una Unión Europea de seguridad y defensa, como expliqué desde esta misma tribuna el pasado 26 de marzo, en una comparecencia al respecto.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.