Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«De hecho, este es el segundo de los motivos por el que nos negamos al objetivo del 5 % del PIB. Porque lo que realmente necesitamos para frenar si la amenaza es la Rusia de Putin -que lo es- en Europa y garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestras ciudadanas, es una Europa fuerte, capaz de defenderse a sí misma. Para conseguirlo, la Unión no necesita gastar más, no necesita gastar de manera desordenada, necesita invertir de forma coordinada y mancomunada. En definitiva, lo que necesitamos es invertir juntos y, por tanto, invertir mejor. Necesitamos integrar los planes de defensa de nuestros Estados miembros. Necesitamos desarrollar cadenas de valor, de producción y sistemas de compra compartidos. Necesitamos establecer un ejército común europeo, que es la ambición de este Gobierno. Mandar cien billones de euros al año a la industria militar extranjera, particularmente de un país, no nos ayudaría a conseguir nada de eso. Al contrario, sería totalmente contraproducente. La tercera razón por la que nos negamos a ese 5 % yo diría que es aún más profunda, siendo importantes estas dos que antes he expuesto a sus señorías. Ese nivel de gasto de un 5 % es absolutamente incompartible con nuestra forma de entender el mundo, de relacionarnos con el mundo y, también, nuestro propio compromiso con la sociedad española y con la palabra que di personalmente a los ciudadanos y ciudadanas cuando dijimos que no tocaríamos ni un céntimo de euro en la financiación del estado del bienestar y de nuestra agenda medioambiental. (Aplausos). Señorías, pasar del 2 % al 5 % no es solamente una cifra, no es un número, es cruzar una línea roja que obligaría o bien a subir drásticamente los impuestos a la clase media trabajadora de nuestro país o bien, que no es incompatible con lo primero, a recortar severamente las prestaciones sociales, a sacrificar la inversión en educación, en sanidad o transición ecológica. Por tanto, pasar del 2 % al 5 % sería volver a la pesadilla de los recortes, de la austeridad, con un coste social inmenso. Señorías, nosotros y nosotras no estamos dispuestos a hacer eso, no en nombre de una seguridad que se puede absolutamente garantizar sin destruir la cohesión social. Es más, la disuasión y la seguridad también tienen que ver con la cohesión social. En todo caso, el Ejecutivo, el Gobierno de España, tampoco tenía la más mínima intención, como se pueden ustedes imaginar, de bloquear la cumbre y de impedir que otros aliados se comprometieran a aumentar su gasto en defensa, si es lo que ellos deseaban. Por eso, lo que hicimos fue plantear una negociación discreta con la OTAN; una negociación que planteara un cambio clave en el texto final de la declaración y exigimos también al secretario general de la OTAN que enviase una comunicación oficial en la que se dejara claro que España, nuestro país, podrá, y abro comillas: 'determinar su propia trayectoria para alcanzar los objetivos de capacidades, incluyendo el porcentaje de PIB anual'. Cierro comillas. Esta es una opción a la que, por cierto, hemos visto que otros países europeos ya se están sumando.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.