29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Pedro SánchezPSOE

Presidente del Gobierno

«Por último, deseo también hablarles de la 4.ª Conferencia de Naciones Unidas. Voy a tratar de ser lo más esquemático posible, señora presidenta. Me centraré en lo que yo creo que es también una cumbre importante, que ha trasladado una imagen extraordinaria de la capital de Andalucía, de Sevilla, de Andalucía y del conjunto de nuestro país. Señorías, Sevilla se convirtió durante unos días en el epicentro mundial del multilateralismo y de la cooperación al desarrollo. Contamos con la participación de 57 jefes de Estado y de Gobierno, 187 delegaciones oficiales, alrededor de 100 organizaciones internacionales y más de 10 000 participantes del conjunto de esos Gobiernos, de la sociedad civil y también de la comunidad empresarial. En definitiva, ha sido la mayor cumbre internacional jamás celebrada en nuestro país. Creo que ha sido un éxito colectivo. Quiero agradecer a Sevilla y a Andalucía su hospitalidad. Además, creo que ha sido un paso importante para el mundo entero. Como saben, lo he dicho al principio de mi intervención, el orden multilateral nacido tras la Segunda Guerra Mundial hoy está bajo asedio. En un solo año, la ayuda oficial al desarrollo se ha recortado en un tercio. Los conflictos comerciales -también Europa está sufriendo un conflicto comercial y bélico- se han disparado. Los acuerdos internacionales se están viendo atropellados en varios puntos del globo, y muchos países, desgraciadamente, han optado por replegarse, creyendo que defender sus propios intereses exige renunciar a sus principios. Frente a esta deriva, Sevilla alzó la voz con un mensaje rotundo, y es que el mundo no es, ni debe ser la jungla regida por la ley del más fuerte. Es y debe ser un espacio de cooperación, de colaboración, de entendimiento, de empatía y de solidaridad; un lugar en el que los muchos valores e intereses que compartimos pesen más que las diferencias que nos separan. Ese mensaje yo creo que quedó recogido en el compromiso de Sevilla, un acuerdo suscrito por 192 países que muchos consideraban inalcanzable en el contexto actual, pero que se logró en parte gracias al liderazgo también de nuestro país; un acuerdo que refuerza la solidaridad para con el sur global, que moviliza más financiación para el desarrollo, que crea vías para hacerla más efectiva y que aborda, por cierto, señorías, la necesidad de articular mecanismos efectivos para reducir el coste de la deuda, sobre todo de los países más endeudados, y nivelar el campo de juego en las instituciones financieras internacionales. Los compromisos de Sevilla se han traducido en hechos y la prueba de ello es la creación de una plataforma de Sevilla para la acción, que reúne más de 130 iniciativas de países, organismos internacionales y la sociedad civil para convertir ese acuerdo en una realidad concreta y transformadora. España, como no podía ser de otra manera, ha participado y coliderado algunas de estas iniciativas; por ejemplo, la alianza Tax the Rich, es decir, impuestos a las grandes fortunas, que persigue combatir la desigualdad extrema con sistemas fiscales más justos, que aseguren que paguen más los que más tienen y que acaben los paraísos fiscales. También, y esto es importante, señorías, la alianza para las cláusulas de suspensión del servicio de la deuda, para dar alivio a los países que enfrentan crisis climáticas, crisis alimentarias o emergencias sanitarias como las que sufrimos en el año 2020 con la pandemia de la COVID-19. También España ha coliderado el impulso a la reforma de la arquitectura de la salud global, tan necesaria tras las lecciones que nos dejó precisamente la pandemia de la COVID-19. Pero esto no es todo, el Gobierno también ha querido aprovechar esta conferencia para presentar el Plan Integral de Apoyo al Multilateralismo, al que me comprometí ante la ciudadanía y ante sus señorías los pasados meses de marzo y abril. Este plan, que de alguna manera también viene a complementar toda nuestra apuesta y compromiso con el multilateralismo, se puede resumir en tres erres: refugio, refuerzo y reforma, y contiene varias medidas destinadas a sostener y modernizar el sistema multilateral en este momento de enorme dificultad en el que varios países parecen hacerlo caer. España va a estar a la altura, señorías. Vamos a abrir, en lo que respecta al refugio -la primera erre-, en Madrid, en la capital de España, una casa de Naciones Unidas, un centro que acogerá a los equipos de varias agencias y les dotará del espacio, del apoyo y del reconocimiento para que puedan realizar su encomiable labor. (Aplausos). Señorías, también vamos a consolidar nuestra inversión de ayuda al desarrollo hasta alcanzar, como manifesté en la ciudad de Sevilla, en la Conferencia de Naciones Unidas, el 0,7 % de nuestro producto interior bruto en el año 2030. Asimismo, vamos a reestructurar algunas de las partidas actuales y tenemos que hacerlo para que ayuden a llenar los vacíos más importantes que ha dejado, por ejemplo, la ayuda oficial al desarrollo de Estados Unidos y de otras agencias de cooperación. Vamos a poner en marcha una plataforma internacional que propondrá una reforma del sistema multilateral para hacerlo más justo, eficaz y representativo. En definitiva, señorías, creo que es importante que seamos conscientes de algo y es que los ataques que se están produciendo ahora mismo al orden multilateral, los ataques que se están perpetrando también por la internacional del odio a la Agenda 2030 son mucho más que una frivolidad política, son un peligro precisamente a la seguridad de todos y de todas, de los ciudadanos españoles y españolas, y también del conjunto de la humanidad. Simplemente les doy un dato: según la estimación que hacen los expertos y las expertas, solo en los últimos veinte años la ayuda al desarrollo ha salvado más de 65 millones de vidas, en los últimos veinte años se han salvado más de 65 millones de vidas. Se ha sacado de la pobreza extrema a más de 500 millones de seres humanos -500 millones de seres humanos-, esto es más que toda la población, por ejemplo, de Europa. Hemos prestado un apoyo clave a 40 millones de refugiados y refugiadas y hemos evitado cientos de millones de migraciones forzadas por causas como la pobreza, el cambio climático o la guerra. Estos datos nos recuerdan algo muy importante, señorías, y es que atacar el multilateralismo es una irresponsabilidad extrema y defenderlo no es solo una pose progre, como dicen algunos, es una responsabilidad que deberíamos compartir todos los demócratas en esta Cámara, porque defender la solidaridad y la cooperación entre países es la mejor forma de defender también el bienestar, la seguridad de nuestros conciudadanos en España, en Europa, y la única forma de construir un mundo que sea próspero, estable y sostenible.»

Fragmento 6 de 8 de esta intervención.

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