Carina Mejías SánchezVox
Diputada
«Muchas gracias, presidenta. Como ustedes no escuchan, no son conscientes de lo que acaba de pasar aquí, pero este proyecto de ley que hoy se debate aquí afecta a muchísimas personas que están pasando por gravísimas dificultades en su vida como consecuencia de un accidente de tráfico. Las víctimas de accidentes de tráfico son importantes, pero se ha constatado que estas víctimas, igual que las del ELA o las víctimas del terrorismo, a ustedes no les importan nada. Nada. (Aplausos). Unos hablando de Israel y los otros hablando de la corrupción. Además, me permito recordarle que la denuncia que se puso contra VOX ha sido archivada, señor de SUMAR. Archivada. Por lo tanto, no nos acuse de lo que no somos. Hoy se debate un proyecto de ley muy importante, como les decía, que afecta a miles de ciudadanos, especialmente a esos que han sido víctimas de accidentes de tráfico. Sin embargo, el tratamiento que le ha dado este Gobierno ha sido absolutamente indigno. Esta ley nació de una necesidad evidente: mejorar las condiciones de vida de las personas afectadas por accidentes de tráfico, incrementar la supervisión de las aseguradoras y, por supuesto, adaptar nuestra legislación a una directiva comunitaria que fue aprobada hace mucho tiempo y que acumulaba años de retraso, como consecuencia de lo cual fuimos apercibidos hasta en dos ocasiones, con anuncio de sanción. Eso no pareció incomodar al Gobierno, ni pareció establecer que había algún tipo de urgencia, hasta que pudieron hacer un uso político de esta ley, un uso político que, pese a ser una ley esperada por muchos colectivos, pese a haber nacido de un informe técnico y pese a haber concitado un gran consenso, resulta que al Gobierno no le pareció interesante hasta que, como no tienen presupuestos, le pareció importante sacarla del cajón para colar toda una serie de enmiendas intrusas que no tienen absolutamente nada que ver con el proyecto de ley. ¿Y qué nos hemos encontrado? Pues un auténtico despropósito. El contenido de esta ley y su tramitación han sido absolutamente vergonzosos, inaceptables, tanto en el fondo como en la forma. Ha sido una tramitación exprés, opaca, tramposa. Hablamos de una ley que llevaba más de una legislatura en un cajón y que de repente se rescata y se tramita por la vía exprés, en una única sesión de ponencia, de la que el señor Casares nos advirtió en un tono profundamente democrático: Solo habrá una sesión de ponencia, sin debate real, aprovechando la capacidad plena de la Comisión de Economía. Y con trampas, una trampa detrás de otra. La mayoría ha utilizado la competencia legislativa de esa comisión para aprobar una ley, hurtando el debate democrático, porque no la trajeron aquí, al Congreso, para ocultar a las víctimas que estaban haciendo uso de su ley para sus pactos oscuros. Porque el objetivo de esta norma no ha sido resolver problemas reales, no, sino usar la ley como una moneda de cambio en ese mercadeo de favores que tienen ustedes, asumiendo los chantajes que les plantean y a los que nos tienen acostumbrados los separatistas.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.