Andrea Fernández BenéitezPSOE
Diputada
«No me quiero detener en los cientos de ejemplos que podrían ofrecerse, pero incluso en aquellos oficios que típicamente han sido de mujeres la aparición de hombres en ellos ha modificado el lenguaje. Siempre hubo costureras, pero aparecieron los sastres. Siempre hubo cocineras, pero a estas les invadió el llamado masculino genérico cuando los hombres, chefs casi siempre, se pusieron el mandil para ejercer profesionalmente. Sin embargo, hay quien sigue insistiendo en el abogado, médico o juez aplicado a las mujeres. Señorías, la lengua construye nuestra realidad, nos limita o nos pone alas, nos hace sentir amados u odiados. Es tan poderosa que puede curar, reconfortarnos o dañarnos irremediablemente. Las palabras tienen impacto en nuestra salud, también en nuestra salud democrática. Tal es el revuelo que genera esta propuesta de reforma del Reglamento que no ha llegado exenta de polémicas; sin ir más lejos, la generada por la posibilidad de que se cambie el nombre de esta Cámara, el Congreso de los Diputados. Pero no solo no es cierto, porque para ello habría que enmendar la Constitución española, sino que, además, la expresión Congreso, a secas, se usa ya en el texto original del Reglamento. Es decir, la modificación que se propone supone priorizar la palabra Congreso, frente a Congreso de los»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.