Andrea Fernández BenéitezPSOE
Diputada
«Diputados, que ni siquiera desaparece ahora del Reglamento; una discreta y razonable modificación que ha llenado periódicos e intervenciones elevadas de tono. Quizá cabría reflexionar qué ha motivado todas estas hipérboles encendidas que suelen acompañar a estos debates, porque, si dicen ustedes que deberíamos acomodarnos al masculino genérico porque el lenguaje no importa y no es transformador, sería bueno preguntarse por qué reaccionan ustedes como si se echara limón en una herida ante la posibilidad de modificar algo tan simple, tan sencillo como es un reglamento. ¿De dónde sale ese odio, de dónde sale ese rechazo, de dónde sale esa ridiculización constante de todo lo que tiene que ver con las mujeres, señorías? En cuanto al resto de cambios planteados, estos se han hecho siguiendo un criterio de ponderación y practicidad, recurriendo, sobre todo, a genéricos y manteniendo incluso los masculinos cuando las redacciones eran especialmente complejas. Es decir, se trata de una reforma del Reglamento que busca introducir la presencia del femenino sin distorsionar el texto, porque el uso del masculino genérico, incluso para los más conservadores, no debería ser incompatible con la visibilización decidida y consciente del femenino. Señorías, como les decía, el uso del lenguaje se compadece enormemente con las estructuras de poder que nos ordenan. Durante siglos las mujeres han sido ajenas al poder: apenas hemos dirigido empresas ni hemos podido ser políticas o escritoras, entre otros ejemplos. Dejen de hablar de la lengua como si fuera una mera casualidad el hecho de que lo que se determina masculino genérico sea considerado neutro. Revisen ustedes desde cuándo las mujeres podemos votar, estudiar o tener una cuenta bancaria. Negar cualquier relación entre una cosa y la otra es, sencillamente, puro cinismo. Les diré más, señorías: Ha habido que esperar hasta 2025, hasta esta semana y esta Mesa, presidida por Francina Armengol, para que diputadas como Victoria Kent, María Lejárraga o Dolores Ibárruri sean reconocidas en igualdad en la Cámara del Congreso y colocar el fresco también de nada menos que la diputada Clara Campoamor. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.