Carmen Navarro LacobaPP
Diputada
«El riesgo de convertir una herramienta de convivencia en un instrumento de censura, como alertan todas las asociaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa, es real, y esa censura es peligrosa y contraria a los principios constitucionales. Señorías, la libertad de prensa no se negocia. Limitar el derecho a la información o condicionar su ejercicio mediante la amenaza de unas sanciones es censura y empujar a la sociedad al límite de lo soportable. Permítanme que lo subraye: serán ustedes quienes saquen adelante este Reglamento sin escuchar las voces críticas y quienes constarán en el acta como responsables de romper los últimos puentes de convivencia entre las instituciones y la prensa. Pero vayamos más allá. ¿De verdad queremos seguir alimentando el muro que separa a españoles de españoles, el muro del discurso de Sánchez en su investidura, ladrillo tras ladrillo, con cada reforma oportunista y restrictiva que aprobamos en esta Cámara esta legislatura? Señorías, nadie niega que haya habido incidentes en esta Cámara entre parlamentarios y algunos periodistas y entre periodistas entre sí, pero conviene recordar que es la presidenta del Congreso, conforme al artículo 72.3 de la Constitución, la que tiene toda la potestad de policía necesaria para mantener el orden en este recinto. Pero la presidenta no ha ejercido sus funciones, prefiere socializar esta situación para legitimar la reforma y así mutualizar entre todos el daño que causa la censura sanchista a la democracia. Así pues, sí, es su negligente uso de las funciones como presidenta la causa de que hoy se nos pida legitimar la creación de una policía política de la opinión pública en el Congreso. La señora Armengol no utiliza la potestad de policía para garantizar el respeto institucional en esta Cámara; sin embargo, sí que lo ejerce con entusiasmo cuando se trata de aplicar su sectarismo político. (Aplausos). Permite que se insulte a jueces y periodistas con nombre y apellidos y que se borren del Diario de Sesiones las palabras que incomodan a este Gobierno autoritario que no tolera la crítica. Ese es su criterio: si incomoda al poder, se silencia; si lo ejerce el poder, se permite.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.