Francisco Sierra CaballeroSumar
Diputado
«Decía el bueno de Juan de Mairena que el problema de España suele ser la fragilidad de la cultura oficial: 'Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora'. Tomen un diccionario -procuren que no sea el de Vox- y busquen la palabra 'inconsistencia', porque lo que han dejado en evidencia en todo este debate es justamente esto. Hay personas que nunca se hartan de saber, ningún día se acuestan sin saber algo nuevo, y hay otros, como algunos diputados de VOX y de la extrema derecha en esta Cámara, que han ignorado sistemáticamente la realidad. Además, la señora Navarro se atreve a afirmar que no ha habido voces críticas en el proceso de la ponencia. ¿Qué voces críticas? ¿La de la Asociación de Periodistas Parlamentarios, la de la FAPE, la del Campo Académico, la del Sindicato de Periodistas? ¿Qué voz crítica? No ha habido ninguna. Al contrario, todas han demandado y han solicitado una posición a este respecto. (Aplausos). Termino, señora presidenta. Es evidente, muy evidente, que estamos ante una nueva comunicación política, ante una nueva forma, y ustedes lo niegan desde el 'liberticidio'. La nueva metafísica del espectáculo, de la simulación, del terrorismo y la propaganda digital, da lugar a una saturación y cultivo de la violencia de explosión rápida, como hemos visto en los últimos sucesos de Murcia. No se puede, en este contexto, desfigurar los hechos ni negar la realidad. No es bueno desfigurar la verdad, ni siquiera cuando ello juega a favor de intereses partidarios. Así pues, permitan que sigamos señalando y poniendo el cuerpo y dignidad, algo de razón, orden, criterio y justicia, dialogando con formaciones de distinto ideario político con las que hemos coincidido en la necesidad de esta reforma del Reglamento. Garantizamos así las mínimas normas de convivencia que algunos tratan de perturbar de manera sistemática en la sede de la soberanía popular. Se trata, señorías, de corrección, de respeto y de cordialidad; de cor cordis, que significa corazón, cordialidad como máxima del imperativo categórico kantiano: la cualidad de ser afectuoso, sincero y amable, emanando una buena disposición del corazón; una cuestión, en fin, de calidad democrática. Nosotros vamos a trabajar por intentar avanzar en pro de la democracia. Por justicia, por el derecho a la comunicación, por la convivencia, por el periodismo parlamentario, esta formación política está con los periodistas, está con sus organizaciones y con el derecho. Como les han dicho aquí, en la tribuna, es una cuestión de sentido común, de confianza y de convivencia democrática. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.