Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«Res més. Gràcies, presidenta. Muchas gracias, presidenta. Buenos días a todas y todos. Si hablamos de caos ferroviario, nos vemos obligados a hablar de cercanías, de Rodalies de Catalunya. Una vez más, los usuarios y las usuarias de los trenes de cercanías han sido víctimas este verano de un servicio ferroviario que hace aguas, sí, por todos lados. De hecho, Cataluña ha sufrido incidencias constantes: pequeños retrasos, hasta flagrantes averías. Una falta de coordinación que ha convertido lo que debería ser un servicio público esencial en una fuente permanente de frustración y también de malestar. El pasado 18 de agosto, y no hace ni una semana de eso, tuvimos una muestra flagrante. El tren regional R16, que salía de la estación de França a las siete y cuarto de la tarde hacia Vinaròs, sufrió una grave incidencia. Bueno, esto no debería ser un problema, ¿no? Las incidencias pasan, pasan demasiado, pero pasan. Lo que pasó es que se anunció un cambio de tren en Vilanova i la Geltrú que luego no se produjo, y eso provocó, obviamente, dejar pasajeros tirados, pasajeros en tierra. Posteriormente, se obligó a los viajeros a hacer un trasbordo, en este caso en Cuní, pero sin personal de Renfe ni de seguridad para ayudar a nadie. La situación se convirtió finalmente en un caos; un caos y unas horas realmente angustiosas, sobre todo para la gente mayor y las familias con niños, sin hablar ya de las temperaturas y del calor que hacía justo ese día. Y todo eso para acabar llegando a Tarragona con casi una hora de retraso, provocando pérdidas de conexiones, dejando a muchos pasajeros sin alternativa para volver a su casa. Este episodio no es un episodio aislado. Hablamos demasiado de ello, desafortunadamente, pero también es importante sumar temas que nosotros creemos que no deberían suceder, como, por ejemplo, averías constantes y, sobre todo, problemas de accesibilidad muy muy graves en el año 2025.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.