Macarena Montesinos de MiguelPP
Diputada
«Señorías, en estos siete años en el Gobierno, Sánchez ha creado una red clientelar de favores y corrupción con un único objetivo: mantenerse en el poder. Desde que llegó a la Moncloa su obsesión ha sido el poder a toda costa. No hay principio, institución o parcela del Estado que no esté en venta para el presidente. Anunció que levantaría un muro entre españoles y, al menos, en eso no mentía. En su lado del muro, los corruptos y los que vienen de ellos, todos aquellos que entienden el Estado con ánimo de lucro, sus compañeros de viaje imputados o en prisión y sus socios de investidura que aspiran a que la mayoría de los españoles paguemos sus enajenaciones secesionistas. Y al otro lado de ese muro está la España real, la que Sánchez aparta de él tras varios círculos de seguridad y varias capas de maquillaje, la que sufre viendo cómo este Gobierno los exprime a impuestos con los que pagar más asesores y fiestas en paradores. Señorías, sufrimos las consecuencias de un Gobierno que nace de la transacción corrupta de la amnistía, que está inmerso en la corrupción de una connivencia delictiva en Ferraz -y no sabemos en cuántos ministerios-, que ha creado una cloaca corrupta para buscar la impunidad y obstaculizar la acción de la justicia y que es incapaz de luchar contra la corrupción, como ha denunciado el GRECO. Y el presidente de Gobierno es el epicentro de todas las tramas, el vértice donde converge la podredumbre, el cómplice indispensable sin el cual ni en su partido ni en su Gobierno ni su familia hubieran podido cometer delitos; un presidente que jamás ha dado explicaciones reales sobre nada, que se considera impune porque no se siente responsable de nada. Y esto es lo más peligroso, porque corremos el riesgo de normalizarlo, y no es normal, señorías. No es normal que un candidato compre la Presidencia a cambio de impunidad para un prófugo de la justicia. No es normal que el hermano y la mujer del presidente del Gobierno estén investigados por corrupción. No es normal que el fiscal general del Estado se vaya a sentar en el banquillo de los acusados sin renunciar a su cargo. No es normal que los dos secretarios de organización del Partido Socialista en el Gobierno estén en el epicentro de una trama de mordidas, corrupción y prostitución. No es normal que desde el Gobierno se haya colocado a prostitutas en empresas públicas. No es normal que, en vez de colaborar con la justicia, el Partido Socialista en el Gobierno cree una cloaca para chantajear y obstruir la labor de la justicia. Y no es normal que los socios que sustentan el Gobierno guarden silencio cómplice ante todos estos escándalos.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.