Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«¿Que la ministra tiene que dar explicaciones? Claro. ¿Que las tienen que dar los presidentes de las comunidades autónomas? También, porque son los que han visto cómo se quemaban centenares de miles de hectáreas bajo su responsabilidad directa, porque, que no se equivoque nadie, las competencias son de quien son, y esta desgracia no tiene que servir -ya lo avanzo- para hacer una recentralización, porque ahí nos van a encontrar ustedes de frente. Pero, más allá de la responsabilidad, está claro que la realidad es una: olas de calor en verano que se alargan semanas. En los años sesenta y setenta también había olas de calor, pero muchas menos. En los años noventa hubo unas pocas más, pero no duraron tantos días. Ahora nos hallamos en unos tiempos diferentes, y eso lo sufren los bosques. Es un impacto directo -se ha dicho- del cambio climático, aunque algunos sigan insistiendo en negar la evidencia del cambio climático con sus consecuencias. Y esta realidad, sumada al hecho de que el Estado español es un país cargado de vegetación, con mucha energía por quemar, hace que esto sea un auténtico polvorín, y eso es lo que hay. Y si no lo asumimos y nos dedicamos a tirarnos dardos los unos a los otros, no se va a solucionar el problema. Sin un paisaje preparado para hacer frente al fuego, los incendios no se van a poder apagar. Hay que hacer gestión para tener estructuras forestales que sean diversas. Es imprescindible tener un mosaico de bosques permanente, porque sin ese mosaico de bosques, sin la gestión forestal, lo que tenemos son unos bosques absolutamente estresados que a la mínima se queman y que provocan incendios -ya se ha dicho- extremadamente virulentos. El jefe de bomberos de Cataluña lo ha dicho. Esto es como si heredamos una casa de nuestra tatarabuela y en esa casa durante años y años, durante decenas de años, no hacemos ninguna obra; pues esa casa acabará cayéndose. A los bosques les pasa lo mismo. Si no los gestionamos, lo que nos esperan son grandes incendios de sexta generación, que son incendios rápidos, son fuegos que van a toda pastilla, que van sin freno. Además, nuestros bosques son cada vez más áridos. Eso ya lo tenemos aquí, señorías; no se puede frenar. No podemos frenar este cambio, pero sí podemos invertir, sí podemos condicionar esa realidad. Creo que es aquí donde tenemos que trabajar directamente. Eso significa que hay que gestionar los bosques, invertir en poblaciones rurales y que la agricultura -todavía no he oído hablar directamente de agricultura hoy- no es solo una cuestión de producción, sino que cumple también un servicio de seguridad brutal para toda la población. En caso de que haya un incendio, un paisaje trabajado, arado, marca la diferencia; ese paisaje puede condicionar que un fuego avance o que se sofoque, se pare. Así que inversión: inversión en nuestros agricultores e inversión forestal, aunque no dé votos, porque invertir en el entorno rural, aunque no tenga un retorno inmediato, nos va a ayudar a evitar desastres.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.