Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«Así que esto nos lleva a la tercera e imperdonable confusión, la que aplica a la lealtad debida. Porque, señorías del Grupo Popular, se diría que andan ustedes muy preocupados por lo que muchos de los suyos llaman abiertamente la amenaza amarilla a la vez que se despreocupan por completo de aquellos que, en un pasado reciente, sí han demostrado fehacientemente ser una amenaza real para nuestra seguridad nacional. Y es que algunas y algunos no olvidamos las revelaciones del señor Edward Snowden en el verano del año 2013, cuando demostró que la comunidad de inteligencia norteamericana no solo vigilaba de cerca a varios líderes europeos, sino que violaba sistemáticamente la confidencialidad de millones de ciudadanos europeos, cuyas comunicaciones eran escaneadas y peinadas diariamente por suministradores norteamericanos de hardware y software a las órdenes de esta comunidad de inteligencia extranjera. Por eso, no deja de resultar cuando menos curioso que las sospechas sobre Huawei y sobre otras empresas chinas hayan sido fabricadas precisamente en un país como Estados Unidos, que ha demostrado tan poco apego al derecho internacional y al respeto a los intereses europeos. Se diría que nuestros queridos amigos y aliados norteamericanos sacan ahora el dedo acusador para distraer. Si de verdad quisieran evitarnos estas amenazas a los europeos y europeas, deberían comenzar por un humilde ejercicio de introspección. Por supuesto, en este capítulo deberían también entrar las empresas israelíes, que de nuevo sí han demostrado ser una amenaza cierta y real para la seguridad de nuestro Estado -y aún les tiene que sonar aquello de Pegasus-, y cuyo país nadie en su sano juicio duda que anteponga sus intereses a los del derecho internacional.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.