Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«Una escuela inclusiva no solo atiende a quien más apoyo necesita; una escuela inclusiva apoya a toda la comunidad educativa y a toda la sociedad en general. Y no podemos ignorar la realidad en una competencia como la educativa, que está transferida a las comunidades autónomas. Existen graves carencias de recursos para atender adecuadamente a niñas y niños con necesidades específicas de apoyo educativo y hace falta mucho: profesorado de pedagogía terapéutica, de audición y lenguaje, orientadoras, psicólogas y auxiliares técnicas educativas. En muchas comunidades autónomas las familias deben esperar meses, o incluso un curso entero, para que sus hijos reciban la atención que necesitan. Existen docentes especializados que cubren la atención en diferentes centros, sin capacidad real para atender a todo el alumnado, y hay aulas donde un solo orientador atiende a centenares de estudiantes. Esta es la situación fundamental y conviene no desviar el foco de aquello en lo que queremos trabajar. Hay carencia estructural de recursos humanos y materiales en una competencia, la educativa, que -insisto- tiene transferencia autonómica.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.