Lander Martínez HierroSumar
Diputado
«Buenas tardes, señorías. Bueno, ya nos ha introducido el tema. Hoy hablamos de la Agenda 2030, la hoja de ruta que nos recuerda que todos los retos que enfrentamos -la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la violencia contra los derechos humanos y su vulneración- son globales, y, por tanto, solo pueden tener una respuesta colectiva, solidaria y multilateral. La Agenda 2030 ha sido convertida en diana por la derecha y la ultraderecha, pero conviene decir claramente que no la atacan por su nombre, la atacan por lo que representa, porque detrás de esta agenda están las políticas que les incomodan a ustedes y a sus amigos los ultrarricos y los autoritarios: subir el salario mínimo, reducir la pobreza, garantizar derechos laborales, avanzar en igualdad de género o apostar por energías limpias y proteger el planeta. Lo que la derecha combate no es su nombre, la derecha combate la justicia social. Lo que les molesta no son los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son las familias que hoy tienen un salario más digno, son los jóvenes que ven un futuro en las renovables, son las mujeres que ya no aceptan trabajos precarios ni violencia en sus vidas y son los pueblos que quieren vivir con dignidad en lo rural y en lo urbano. Y atacan la Agenda 2030 porque no soportan que avancemos en derechos. Y conviene decirlo claro. Los enemigos de esta agenda son los de siempre: los ultrarricos, que contaminan sin límites mientras esconden sus fortunas en paraísos fiscales; los autoritarios, que desprecian la democracia porque les estorba; y sus aliados políticos, que en este hemiciclo tienen muy claro que también les estorba la democracia, que ponen en duda el cambio climático, que llaman chiringuito a cualquier derecho social y que prefieren obedecer a Trump o a Putin antes que comprometerse con las Naciones Unidas y con el multilateralismo.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.