Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«Muchas gracias. Me pide usted que conteste a un pronunciamiento de otra Cámara cuyos detalles desconozco. Yo no voy a caer en la trampa de pronunciarme sobre algo cuyos términos de debate desconozco. Ya soy perro viejo, digamos, como para emitir una opinión que seguramente sería a partir de una pregunta que simplifica la cuestión. Sí le digo que las catas se están realizando, aunque no ha sido fácil, y que el estudio para determinar el trazado entre Pamplona y Euskadi, por Ezkio, se va a concluir. Por lo tanto, tranquilidad, que va a salir adelante y veremos cuáles son las conclusiones que arroja. Eso nos permitirá tomar decisiones. En cuanto al tema de la ubicación de la estación, permítame que lo considere, digamos, una discusión ferroviaria de carácter general. El dilema que se nos plantea en muchas ocasiones cuando llega la alta velocidad a un municipio, y es un dilema que además normalmente genera fricciones con los poderes territoriales, es por dónde llevamos la estación, ¿mantenemos su centralidad u optamos por una estación nueva fuera del casco urbano consolidado, con las ventajas y los inconvenientes que eso pueda tener? La realidad, y tengo que decírselo, es que ninguna experiencia de sacar una estación fuera del casco urbano ha sido un éxito. Más bien al contrario, todas han sido un rotundo fracaso. Le voy a poner todos los ejemplos que conozco: Requena, Cuenca, Villena, Segovia, Burgos o Tarragona. Todos son casos de fracaso para el servicio ferroviario. Hay algunos casos, como el de Burgos, que es paradigmático, porque, a pesar de la llegada de la alta velocidad a esa ciudad, se redujo el número de pasajeros que se movían en tren entre esa localidad y el resto de España. Eso es debido, fundamentalmente, a la falta de operatividad que se produjo como consecuencia de la salida de la estación del punto en el que se encontraba para fomentar una integración urbana y para, como suele suceder en otras ocasiones, propiciar algunos desarrollos urbanísticos al calor de la nueva estación. A veces, digamos, la especulación urbanística se mezcla con lo ferroviario, como si las estaciones fueran una especie de bálsamo de Fierabrás para la construcción de viviendas, y al final nos encontramos con estaciones que no son operativas y que perjudican al propósito fundamental que debe tener una estación de tren, que es la llegada y la salida de viajeros de la manera más eficiente posible. ¿Qué pasa en el caso de Tudela? Como le he comentado antes, si pensamos en los viajeros que utilizan otros medios de transporte público para llegar al tren o partir de la estación de tren hacia otros puntos de destino, obviamente, en el casco urbano es donde tenemos las conexiones. Tenemos otros trenes regionales y de comunicación territorial y la estación de autobuses. En definitiva, parece razonable pensar en la idea de mantener la centralidad. En todo caso, vamos a seguir dialogando y hablando con el municipio, y vamos a ver qué decisión tomamos finalmente.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.