Carina Mejías SánchezVox
Diputada
«Supongo que es usted consciente del cabreo ciudadano. Si siguen ustedes burlándose del dolor de los españoles y siguen utilizando la desgracia como munición política, como hicieron en La Palma, como hicieron con la dana o como han hecho este verano con los incendios, créame que la indignación social les va a pasar por encima. Hoy la gente les empieza a increpar en las calles y mañana la rabia será aún mayor si usted no soluciona esta situación, y no va a haber ni eslogan ni tuit ni comparecencia teatral que pueda tapar el desprecio que les tienen los españoles. Así que tome nota, señor ministro, y rebaje un poquito la soberbia porque el país y los españoles no aguantan ni más burlas ni más excusas ni más propaganda vacía. (Aplausos). Mire, señor Puente, haciendo balance de su gestión, usted llegó al ministerio a sentarse sobre una montaña de corrupción y, lejos de levantarla o de combatirla, usted lo primero que hizo fue taparla y justificar lo injustificable. Todos recordaremos aquella comparecencia suya en el Senado en la que presumió de una auditoría, esa farsa con la que intentó blanquear el caso de las prostitutas colocadas a dedo y los amaños de contratos de los señores Ábalos y Cerdán. Fue al Senado a jurar que no había ningún tipo de anomalía, que se acreditaba que todo estaba en orden y que aquello era absolutamente regular. Y, ¿qué pasó después? Que se descubrió que usted había mentido y que todo fue una designación política de Ábalos sin ningún tipo de control. Es decir, señor Puente, usted mintió, su auditoría mintió y en su ministerio le mintieron - o, por lo menos, mintieron-, y no fue la única vez, porque ustedes también mintieron cuando aseguraron que no sabían nada de la corrupción que les rodeaba. Más de una docena de adjudicaciones públicas amañadas, empresas favorecidas con mordidas, criterios de licitación manipulados y técnicos presionados para beneficiar a los de siempre. Y, ¿qué hicieron ustedes? Pues nada, lo de siempre, optaron por lo de siempre: comprar el silencio, y ahí tienen ustedes al señor Ábalos sentado, cobrando un salario público, callado, como si el salario público fuera suficiente mordaza para acallar la vergüenza de haber convertido el ministerio en un lodazal, señor Puente. (Aplausos). Corrupción institucionalizada, ese es uno de los balances de su gestión.»
Fragmento 2 de 7 de esta intervención.