Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«Y me dice que no les hemos hecho caso en relación con sus previsiones en relación con el sistema ferroviario. Hombre, algunas cosas se ven venir, sobre todo por el déficit de inversión de algunos años. Pero es que, en materia de previsiones, las suyas son constantemente catastrofistas y entenderán que es difícil hacer caso a todas. Llevan ustedes previendo una crisis económica feroz durante siete años y resulta que nuestra economía es líder de crecimiento en el mundo desarrollado. Decía usted que hay un deterioro de los servicios públicos. Aprovechando que usted comparecía aquí y que es diputado por Baleares, he querido analizar un poco cómo gestionan ustedes el ferrocarril -ustedes tienen un sistema ferroviario- que es competencia directa de la comunidad. Y convendrá usted conmigo, después del análisis que yo le voy a hacer, que gestionar un sistema ferroviario no es fácil, sino muy complejo, muy complicado, y produce problemas e incidencias. Mejor los datos que ninguna otra cosa. Ustedes tienen una empresa que se llama Serveis Ferroviaris de Mallorca, pública, del Gobierno de Baleares, que gestiona las líneas de ferrocarril y el metro de la isla con una longitud total de 85 kilómetros. Vamos a hacer una comparativa. Podría suponerse que, dada la extensión de las líneas y la acreditada capacidad del Partido Popular para gestionar los servicios públicos, el funcionamiento de esos trenes se asemejaría a un reloj suizo de precisión. Bueno, pues vamos a hablar solo de este verano. El 10 de julio un tren de sa Pobla a Palma sufre una avería y es inmovilizado por problemas de frenado. Causa retrasos generalizados de veinte minutos de media en todo el corredor. El 15 de julio un tren arrolla a una mujer a la altura del polígono de Marratxí -esto también pasa en nuestra red- y resulta herida leve. El incidente provoca retrasos de entre veinticinco y treinta minutos. El 30 de julio, a las cinco y quince horas un pantógrafo arranca un tramo de catenaria cerca de Palma -eso también nos pasa a nosotros- y la avería se prolonga dos horas. El caso se agudiza después de que un convoy descarrile a las diez y quince horas junto a la estación de Marratxí. Resultado: trenes parados, retrasos generalizados, usuarios que denuncian falta de información y caos -la palabra caos también aparece-. El 1 de agosto entran en vigor los horarios de verano. La asociación de usuarios del tren habla de retrasos y aglomeraciones y denuncia que muchas personas han tenido que coger su coche para ir a Palma. El presidente de la empresa ferroviaria achaca la reducción de servicios a la falta de maquinistas por las vacaciones de verano -esto también nos pasa a nosotros- y a los trabajos para sustituir un paso elevado.»
Fragmento 21 de 24 de esta intervención.