Pilar Vallugera BalañàERC
Diputada
«Y permítanme que haga un comentario más al margen. Esta propuesta, este proyecto de ley se sustanciará en la Comisión de Justicia, pero es coproponente el Ministerio de Infancia, por lo que donde probablemente debería residir el debate de esta ley es en la Comisión de Infancia, porque fue en la Comisión de Infancia donde se presentó el informe del comité de expertos que llevaba equis mesuras y lo pudimos debatir. Les aseguro que en la Comisión de Infancia no hubo estos posicionamientos tan radicales. Por eso, a mí también me interesaba ver cómo se defendía hoy esta propuesta a la totalidad, porque no se dijeron las barbaridades que se han dicho aquí, en esta tribuna, hoy. Esta es la siguiente reflexión. Se cree el ladrón que todos son de su condición, porque leyendo la ley nunca se me habría ocurrido pensar que un Gobierno democrática y legítimamente elegido fuese a hacer ningún tipo de control de la opinión que se vierte en Internet. Solo ciertos fascistas podrían utilizar la norma para eso y se les podría ocurrir a ellos. Aquí es donde hemos de tomar nota nosotros de que, si legislan ellos, alguna vez su intención será esa. Por eso la ven en cualquiera de las normas que Gobiernos de izquierdas presentan. Y es muy preocupante, porque estamos hablando de enfermedades mentales que afectan, sobre todo, a nuestras niñas, porque hay contenidos que les explican cómo convertirse en anoréxicas y perder peso en un mes. Es muy preocupante porque hay situaciones de ansiedad, de trastornos por déficit de atención e hiperactividad y situaciones de cualquier tipo de salud mental, ¿y ustedes nos están diciendo que no hemos de combatir esos contenidos? ¿Que ya lo harán desde su casa los padres, que cogen el móvil, se lo dan a la criatura y ya está? Pero, de verdad, ¿me están diciendo eso? No, no. Lo que pasa es que, si algunos de estos influencers dicen que para triunfar hay que ser mala persona, racista, misógino y, evidentemente, homófobo, y estos son su gente, a estos no los podemos parar. ¿No? Por tanto, la discusión en realidad es que nosotros, con mucho dinero y con todas las empresas detrás, sabemos que estamos influyendo a los jóvenes para que se conviertan en verdaderas malas personas...»
Fragmento 5 de 8 de esta intervención.