Josep Maria Cervera PinartJunts
Diputado
«Sabe, vicepresidenta segunda, que desde el minuto uno hemos estado dispuestos a hablar del tiempo de trabajo. Como sabe usted, lo hemos condicionado también al hecho de que hablemos sobre cómo mejorar la pésima productividad, que está estancada en los niveles de hace veinte años, sobre cómo podemos reducir el creciente absentismo laboral, cómo podemos revertir la falta de profesionales cualificados en muchos ámbitos, cómo podemos rebajar una tasa de paro desproporcionada para un país desarrollado, y, sobre todo, cómo podemos flexibilizar el mercado de trabajo, cómo podemos gestionar las horas extras y cómo gestionamos la redistribución irregular de la jornada. Señorías, a pesar del ruido, en nuestro entorno solo Francia y Bélgica tienen jornadas por ley de menos de 40 horas semanales; 35 en Francia y 38 en Bélgica. En el resto de los países, que tienen una media por debajo de estas 40 horas, es como resultado de la negociación colectiva y del acuerdo entre las partes, como ha sucedido en el Estado español en las últimas cuatro décadas, vicepresidenta segunda. Entonces, ¿en qué radica la principal diferencia? En las horas extras, que en la inmensa mayoría de países están muy por encima de las 80 de aquí: 220 en Francia y hasta 360 en Bélgica. Por cierto, horas extras que se pagan y que muchos trabajadores quieren hacer. Todos estos y muchos otros son los factores que afectan a la competitividad y la sostenibilidad de nuestras empresas, y, de rebote, condicionan la mejora y el progreso de las personas, trabajadores también.»
Fragmento 8 de 12 de esta intervención.