Verónica Martínez BarberoSumar
Diputada
«Por eso, la reducción de la jornada laboral es un acto de justicia histórica con la clase trabajadora que construyó nuestra democracia, pero también es la llave para dejar atrás la España en blanco y negro. Y sí, no lo vamos a negar; de hecho, lo vamos a decir: reducir la jornada laboral es una cuestión de clase. Claro que lo es, porque en última instancia significa repartir mejor el tiempo de vida. Como recordaba Hannah Arendt, la vida humana no debería quedar atrapada solo por la necesidad de producir. Necesitamos también espacio para pensar, para cuidar, para convivir y para decidir sobre nuestro propio rumbo. Eso es lo que nos hace plenamente libres. El tiempo, en realidad, es el único recurso que no se acumula ni se recupera y, sin embargo, es quizás el que más desigualdad revela: mientras unos se dedican a elegir cómo vivir, otros lo entregan por entero para poder llegar a fin de mes. Por eso, garantizar tiempo para vivir no es un lujo, sino una obligación democrática, señorías. Que la calma y el descanso no sean un privilegio, sino un derecho. Hablamos, en definitiva, de un cambio profundo en la manera de entender el progreso, ampliar la libertad real de la mayoría y ensanchar el horizonte de nuestra democracia.»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.